Por Camila Cáceres
2 octubre, 2017

Si este es el resultado de que nos reemplacen los robots… creo que me empieza a gustar la idea.

Tomó siete años de arduo trabajo, 10 veces el presupuesto proyectado hasta llegar a unos increíbles 843 millones (sí, millones) de dólares y sistemas operativos de punta. Aunque afinado por Jacques Herzog, Pierre de Meuron y Yasuhisa Toyota, fue matemática pura la que gestó el diseño del Elbphilharmonie en Hamburgo, Alemania.

Bertold Fabricius

Cada panel del auditorio contiene un millón de “celdas” hechas de fibras de yeso, cada una diferente para alcance un balance de sonido literalmente perfecto desde cualquier esquina.

En serio, no importa en que balcón, pasillo o asiento te encuentre, la onda será matemáticamente diseñada para tu placer auditivo.

Bertold Fabricius

Jacques Herzog y Pierre de Meuron son famosos por diseñar el famoso museo Tate de Arte Moderno en Londres y el Estadio Olímpico de Beijing. La fachada de la Elbphilharmonie no es menos distintiva.

Sus paredes están cubiertas de lentejuelas que junto a 1000 paneles de cristal reflejan y cambian los colores de la luz que choca contra ellos; un hermosos paralelo visual a lo que las ondas sonoras pasan dentro de sus cuatro paredes.

Maxim Schulz

Yasushisa Toyota es una de las eminencias en acústica en el mundo y fue el diseñador del Walt Disney Concert Hall en Los Angeles y el Suntory Hall en Tokyo.

Fue él quien escogió los materiales que ayudarían mejor a la transferencia acústica, una de las pocas cosas que tuvieron bajo su control.

Michael Zapf

Las celdas van unidas en un total de 10,000 paneles que según su diseño absorben y redistribuyen el sonido haciéndolo reverberar por el salón. Ningún panel es igual a otro y se encuentran todos en perfecto equilibrio.

Christian Charisius

¿Te imaginas escuchar un concierto en un lugar así?

Honestamente, desde ahora ya está en la lista de cosas que debo hacer antes de morir.

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