Por Pablo Román
28 marzo, 2018

La delgada línea entre lo sensual y lo desagradable.

Pasar de lo sexy a lo que no lo es es muy simple. Sucede que en nuestras mentes tenemos configurado arquetipos sobre lo que nos tiene que gustar. Por ejemplo, algunas mujeres prefieren a los hombres rubios, pero si están sobre peso dejan de serlo. Por otro lado, un sujeto fornido podría revolucionar tanto a ellas como ellos, sin embargo, si tiene la voz aguda, deja de ser sexy.

Las siguientes imagenes representan esto, la inestabilidad que sufre lo atractivo. 

A mí me encienden muchas y todavía no encuentro lo que corta todas mis ilusiones.

¿Será el mal aliento? ¿Será el mal olor?

1. Cuando yo tenía el pelo largo me sucedía lo mismo

College Humor

2. Yo sudo bastante, pero no soy sexy

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3. Si los calzoncillos con agujeros te ponen, entonces yo soy tu hombre indicado

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4. Depende, si es algo delicioso, como por ejemplo un trozo de alas de pollo, yo te pido matrimonio

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5. No importa dónde los uses, los pantalones de yoga hacen magia

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6. El truco para evitar esto es no tener trasero

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Definitivamente, a veces hasta lo sexy puede volverse desagradable.

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