Por José Pablo Harz
7 septiembre, 2015

Quizás un día pueda salvarte la vida. 

Hace unos días estaba haciendo un trekking con unos amigos en un parque nacional. Llevábamos 10 kilómetros de caminata y a esa altura, cuando todavía nos quedaban cinco, solamente pensábamos en el enorme plato de pasta que nos comeríamos antes de desmayarnos y dormir por horas en el campamento. Hablamos durante una hora de la salsa que prepararíamos y la cantidad de spaghetti que comeríamos. El problema fue que cuando llegamos, el único encendedor (o mechero, si prefiere) no funcionaba:

Le sacamos la parte metálica, lo dimos vuelta, le rezamos al Dios del fuego. Pero nada. Después un poco rendidos probamos con hojas secas y dos piedras, pero ese entusiasmo nos duró menos de 30 segundos. Al final, terminamos abriendo una lata de atún y comiéndola como si fuera el mejor elixir de los dioses.

Si has vivido una situación parecida, pon mucha atención a este video. Seguro te salvará de más de una:

httpv://youtu.be/W4ldux52fvc

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