Por Kat Gallardo
7 junio, 2018

¡La última pareja tuvo 20 millones de visitas mientras lloraban en cámara!

Ugh “¡Odio a estas personas!”. Lo siento, es la primera frase que se me viene a la mente cuando leo y veo este tipo de noticias. Pero en el fondo, no es verdad, considerando que paso bastante tiempo viendo videos en Youtube o leyendo noticias similares, pero de famosos. De hecho, creo que tú también compartes ese dilema. ¿Por qué lo odiamos pero también nos gusta?

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Youtube se ha convertido en una plataforma de almacenamiento de videos de todo tipo. Y en ese “todo”, entra una cantidad infinita de temas y formatos. Algunos tienen contenido cuestionable y otros nos han enseñado cosas completamente útiles.

Pero como ocurre con cualquier cosa que elevamos al estatus de “conocido” o “famoso”, tenemos esa necesidad inconsciente de “estrujarlo”. Queremos saber cada uno de los elementos que utiliza cierta persona para maquillarse y verse increíble en cámara; queremos ver cómo es la familia de esa persona divertidísima que hace videos tontos; queremos conocer a fondo a sus mascotas y un largo etcétera.

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Si lo pensamos bien, los youtubers son como nuestra familia favorita, las Kardashians. Ganan dinero con sus videos “formato realidad”, pero no tienen ningún talento especial (o al menos no uno concreto). Dejando de lado a quienes sí son conocidos por sus talentos, tenemos a youtubers que no cantan, no bailan, no son expertos en nada, no son realmente divertidos y lo que es peor, algunos ni siquiera son buenas personas.

¿Entonces, por qué nos siguen importando? Creo que pasa porque tenemos la necesidad de conocer cómo logra lidiar o fascinarse con la vida el resto del mundo. No siempre queremos reconocerlo, pero damos click o reproducimos un video que nos produce vergüenza ajena, pero que en el fondo, nos interesa. Ese “contenido cuestionable” termina siendo una proyección de lo que odiamos, pero cuesta remediar.

Es la única explicación que tengo para que este video de dos comediantes en Youtube, explicando su separación, tenga hasta este momento, 20 millones de visitas.

Es decir, odio que lloren en cámara e intenten hacer bromas de una situación que para el resto del mundo no tiene nada de divertida. Pero a la vez, casi termino llorando, porque me dieron demasiada pena y en el fondo de mi corazón, creo que son el uno para el otro.

¿Quieren otro ejemplo? Me encanta Inna Moll. La encuentro muy linda en todas sus campañas y trabajos como modelo. También encontraba demasiado guapo a su ex novio Adam Horwitz. Pero terminaron e Inna subió este video.

No me duele que hayan terminado, pero sí me duele el hecho de que una persona, por compartir la felicidad de un momento (es decir, una relación), tenga que luego dar explicaciones de por qué se acabó. Este es el video que subió el ex de Inna.

Este es otro ejemplo, en donde la chica que enseña cómo maquillarse, cuenta por qué decidió terminar con su novio.

Y tan real como la vida misma, este es el video en donde meses después, esta chica explica por qué volvieron con el novio que contaba más arriba.

Aquí hay otro que me partió el corazón. Nunca vi antes su canal de Youtube, pero un video de 23 minutos explicando por qué terminaste con alguien es algo que me parece bastante honesto. Porque 23 minutos en internet son como 3 meses, que es más o menos lo que uno tarda intentando descifrar qué salió mal.

Después de todo este drama, se me ocurrió buscar un ASMR de parejas que terminan y menos mal no encontré a nadie susurrando el motivo de por qué terminó con su novio o novia. Pero sí hay quienes se dedican a grabar sonidos, susurros y afirmaciones positivas para quienes estén pasando por lo mismo. ¡Arriba el ánimo!

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