Por Camila Cáceres
11 agosto, 2017

Con TSwift no se juega.

Aclararemos, primero que nada, que no fue Taylor Swift quien inició este juicio. Mucha gente está diciendo que es un desesperado acto publicitario, pero fue David “Jackson” Mueller quien la demandó por “difamación que resultó en el fin de su carrera” y exigió nada más y nada menos que $3,000,000 de dólares. 

Taylor respondió su alegato con una contrademanda. Algo que no hizo en principio sola y únicamente por algo que dejó bastante claro su madre el día 9 de agosto frente al jurado:

“No quería que este evento definiera su vida.

No quería que tuviera que responder entrevistas sobre esto. No quería que tuviera que ver memes de ese horrible momento”.

Todo comenzó en un meet-and-greet el 2013. Taylor Swift se sacó una foto con Mueller y su entonces novia. El hombre habría aprovechado el lugar y el momento para meter la mano bajo su falda y tocarla inapropiadamente.

Swift, según su propia declaración, no habría reaccionado inmediatamente por la sorpresa y el hecho de que estaban literalmente rodeados de fanáticos. Sí se acercó a sus guardaespaldas calladamente un minuto después y explicó la situación.

El grupo se acercó a la fotógrafa Stephanie Simbeck, quien no solo confirmó que el hombre había metido su mano bajo la falda de la artista, sino que les enseñó en su cámara digital la fotografía que eventualmente TMZ compartió con el público:

La pareja fue expulsada del lugar y el hecho llegó de oídos del jefe de Mueller, quien trabajaba como DJ. Fue despedido por haber roto una “cláusula moral” en su contrato.

El 2015, Mueller comenzó su demanda contra Taylor Swift, alegando primero que el acoso jamás pasó y luego que definitivamente no fue él. Incluso culpó al locutor Eddie Haskell, quien ni siquiera estaba en el meet-and-greet. 

Haskell, para su mala suerte, conoce a Swift desde que la cantante tenía 13 años y le ha dado su total apoyo.

Encima, todos los aparatos electrónicos a través de los que Mueller se comunicó con sus superiores y sus abogados “misteriosamente” dejaron de funcionar. Al mismo tiempo. Se le cayó café en una laptop, su iPhone se “descompuso” y nunca lo llevó a reparar, y se le perdió su disco duro portátil.

Taylor Swift está reclamando $1,000,000 de dólares en compensación por el hecho, que serán donados en su totalidad a organizaciones contra el abuso sexual.

Si no les parece que sólo eso merece respeto, sólo lean algunas de sus declaraciones en la corte.

1. “Mueller se agarró de mi trasero desnudo a pesar de que traté de alejarme, visiblemente incómoda”


2. Mueller dijo que quizá, sólo quizá, le había tocado la espalda o la costilla. “No me tocó la costilla, ni me tocó la mano. Me agarró el trasero desnudo”


3. ¿Pero está segura que fue Mueller? “Tenía agarrado mi trasero. Por supuesto que sé que fue él”


4. “No voy a permitir que tu cliente me haga sentir que fue mi culpa cuando realmente no lo fue”


5. ¿Cómo puede estar tan segura si no vio claramente lo ocurrido? “No pude ver lo que pasa pasaba porque me agarró el trasero. El trasero está detrás del cuerpo”


6. ¿No será esto un problema con su equipo de seguridad? “No tengo críticas contra mi guardaespaldas. Tengo críticas contra el hombre que metió la mano bajo mi falda y me agarró el trasero”


7. El abogado de Mueller le dijo que “podría haberse tomado un descanso si estaba tan angustiada”. Taylor respondió, “y su cliente podría haberse tomado una foto normal conmigo”

Creo que ahora soy más fanática de ella.

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