Por Camilo Fernández
10 septiembre, 2018

Ya imagino a la reina Isabel con el ceño fruncido y una regla midiendo el largo del vestido.

Meghan Markle llegó para romper los protocolos establecidos por la realeza británica. Aunque no estén escritos en piedra, hay reglas implícitas que todos saben y que nadie ha osado, hasta el momento, de sobrepasarlas. Pero las prioridades de la duquesa de Sussex son otras, como verse espectacular.

Junto a Harry participaron de una presentación benéfica de la obra “Hamilton” en el Victoria Palace Theatre en Londres en pos de la fundación Sentebale, una organización creada por el mismo príncipe dedicada a la salud de niños afectados por VIH en África.

PA

Hasta allí Meghan llegó con un osado vestido que a toda vista no pasaba las reglas.

Para aquella cita utilizó un “blazer dress” completamente negro de la marca canadiense Judith & Charles que cuesta 420 dólares. 

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Lo primero que sobresalta es el pronunciado escote, pero lo que realmente llama la atención es el largo del vestido.

Totalmente provocador para ser una duquesa.

Instagram @meghanmarkle_hd

Es conocida la norma que dicta que los miembros de la realeza no pueden llevar prendas que superen un par de dedos arriba de la rodilla. Ella claramente se sobrepasó.

Por otro lado, también es una prenda muy ajustada. Los pliegues que se le hacen a los lados la dejan al descubierto.

Instagram @meghanmarkle_hd

Con esta decisión, la duquesa decidió exhibir deliberadamente sus piernas y apartarse de los códigos tradicionales de la reina Isabel.

Apropiado o no, Meghan se veía increíble. Y así mismo se sentía, ya que en el mismo evento estuvo tan relajada que hasta se le escapó cómo trata a su marido en la intimidad.

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