Por Lucas Rodríguez
19 noviembre, 2021

La universidad de Emory, en Atlanta, Estados Unidos, descubrió que los cerebros de los ancianos se encendían mucho más con sus nietos que con cualquier otra persona. La ciencia apoya una relación que siempre se vio natural.

Para la gran mayoría de las personas del planeta, el mayor grado de satisfacción y felicidad que experimentarán en sus vidas, será gracias a sus familias. Esto no es ninguna ciencia desconocida: es cerca de nuestros seres queridos donde las personas nos sentimos más seguras, así como donde aprendemos a lidiar con el resto del mundo. Particularmente con los miembros mayores de nuestra familia, es donde recibimos la mayor cantidad de afecto y apoyo. 

Es normal pensar que los padres serían los miembros más importantes de este vínculo, pero nuevos estudios sugieren que estos tendrían el 2do lugar.

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Un nuevo estudio ocupando medición de actividad cerebral, realizado en la universidad de Emory, en Atlanta, intentó descifrar algo de la relación especial que los chicos siempre hemos tenido con nuestros abuelos. Todos nosotros los queremos de sobremanera, pero lo que descubrieron los investigadores, es que para ellos, nosotros somos todo su universo. 

James Rilling, profesor de antropología de la Universidad de Emory, explicó los datos al Emory News Center:

“Lo que realmente salta a la vista en los datos es la activación en áreas del cerebro asociadas a la empatía emocional. Eso sugiere que las abuelas están orientadas a sentir lo que sienten sus nietos cuando interactúan con ellos. Si su nieto está sonriendo, están sintiendo la alegría del niño. Y si su nieto está llorando, están sintiendo el dolor y la angustia del niño”

–James Rilling, profesor de antropología de la Universidad de Emory, para el Emory News Center–

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De acuerdo a los estudios del cerebro de los ancianos, varios estímulos les hacían sentir varios grados de actividad cerebral. Lo llamativo fue que verse en presencia de sus nietos fue por lejos lo que los hizo sentir más felices.

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Al mismo tiempo, también saltó a la vista de los investigadores que la felicidad por ver a los nietos, no fuera la misma al ver a sus propios hijos adultos.

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Es un balde de agua fría para todos los que pasaremos la vida completa buscando ganarnos la aprobación de nuestros padres: la única manera de lograrlo, es darles nietos. La verdad es que lo sospechábamos, pero no queríamos asumir que nada que hiciéramos, aparte de tener un bebé, será suficiente para ellos. Pero tener a la ciencia diciéndolo al rostro nos hace imposible ignorarlo. 

 

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