Por Camilo Fernández
8 junio, 2018

Tuvo problemas de adicción a la heroína y el crack. Su amor por la cocina comenzó lavando platos en un restaurante.

Anthony Bourdain parecía una persona exitosa, feliz y con un trabajo soñado. El aparente suicidio a sus 61 años es algo que aún es incomprensible, siendo que hace un poco más de un año se declaraba “orgulloso” de sus últimos años como chef profesional. Pero su pasado fue mucho más tortuoso y oscuro.

En una entrevista con The Guardian en enero de 2017 confesó que antes “era un alma infeliz con problemas de adición a la heroína y al crack”.

AP

“Lastimé, decepcioné y ofendí a muchas, muchas, muchas personas y me arrepiento mucho. Es una pena que tengo que vivir”.

Como ven, no todo era perfecto en su vida. De hecho, también contó que solo se sintió verdaderamente feliz y satisfecho cuando lavaba platos en un restaurante en Massachusetts.

AP

“Solo me sentí feliz, de hecho, intensamente satisfecho, como lavaplatos en un restaurante en Provincetown en Cape Cod, mi primer trabajo. Era un adolescente tímido, torpe e incómodo. Pero en este entorno de clase trabajadora, de fábrica, no había una línea borrosa, ni un área gris, ni una cuestión filosófica sobre la que preocuparse”, dijo.

“Los platos tenían que ir a la lavadora y salir pulcros y hacer esto rápidamente y de manera competente significaba que era reconocido como ser humano por colegas que quería ser. El día que me promovieron a freír papas fritas me llené de alegría“.

AP

Sobre su fama de mal temperamento como chef, dijo indicó que “por muy molesto que haya estado con el personal, todavía podríamos tomar una cerveza juntos al final de la noche, sin mala voluntad”.

Dejé de lado mi ira psicótica después de muchos años siendo horrible con los cocineros de línea, abusivo con los camareros, intimidando a los lavaplatos. Es terrible, y contraproducente, hacer que las personas se sientan idiotas por trabajar duro para ti“.

“Hoy en día todavía tengo una habilidad bastante fulminante para ser sarcástico y disgustado, pero no estoy gritando a nadie”.

Sobre su presente en ese entonces reflexionó que mientras se hace mayor, disfruta de cosas más simples, como comidas con una conexión emocional, como el pastel de carne de cualquier abuela.

No Country For Old Men

A post shared by anthonybourdain (@anthonybourdain) on

Las últimas palabras de la entrevista fueron “soy un hombre muy afortunado. Disfruto de mi comida y presentar “Parts Unknown”. Tengo el mejor trabajo del mundo”. 

Puede interesarte