Por Paulina Flores
11 enero, 2016

Lo escuchamos bailando o encerrados en la oscuridad de nuestra habitación. Nos hizo sonreír y llorar, nos salvó.

Muere David Bowie, la estrella legendaria del rock, y la tristeza que nos produce es similar a la que sentiríamos por la pérdida de un viejo amigo. Ese amigo, un par de años mayor, que cambió nuestra forma de ver el mundo, al que escuchamos bailando o encerrados en la oscuridad de nuestra pieza, que nos hizo sonreír y llorar, que nos salvó. Ese amigo que dejábamos de ver por algún tiempo y al que siempre volvíamos. Hoy, quizás no podremos ir a dejarle flores al mural con su imagen en Brixton, su ciudad natal, pero de igual forma le rendiremos un homenaje escuchando sus éxitos en vinilo o por Youtube. Coreando “Sailors fighting in the dance hall” o dibujando un rayo sobre nuestro ojo,  le diremos adios a un grande: Adios y Gracias.

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AF

Como sucede con todas las perdidas, uno comienza a recordar los momentos importantes con esas personas. Claro que con Bowie las imágenes se tornan borrosas y cuesta un poco visualizar aquella primera cita. Da la impresión de que siempre ha estado ahí, acompañándonos. En mi caso, y como debe sucederle a muchos, conocí a Bowie cuando ya era una leyenda. Pleno siglo XXI y tuve que retroceder a la década de los 70, para darme cuenta de que lo realmente nuevo y rupturista no estaba por venir: ya había sucedido y se llamaba “Life on Mars”.

Por un lado estaba la canción, llena de gloria y extrañeza, una especie de himno que hace que levantes la voz aún cuando no entiendas bien, qué es lo que quiere decir su lírica abstracta- Luego ves el video musical, y quedas hipnotizado: no es el maquillaje, el traje calipso o el pelo naranjo: es su mirada, son sus ojos inquietantes y seductores, y que al principio pensaste que eran de colores distintos, los que te flecharán el corazón.

Luego, escuchas el resto de las canciones del disco y piensas que cada letra ha sido escrita para ti, o que al menos no eres la única alma solitaria en el mundo. Todos tenemos una banda sonora que nos salvó en una etapa de nuestra vidas. Con Bowie son muchas. El hecho de que haya cambiado tanto a lo largo de su carrera, reinventándose con distintos sonidos y estilos, hace más fácil que podamos ver reflejado nuestro propio crecimiento y cambios en el de él. Nos despertamos oscuros, almorzamos glam rock y nos fuimos a acostar bailando funk.

Yo me quedo particularmente con cuatro canciones. No hay más argumentos que los personales: “Letter to Hermione” porque es una de las más bellas canciones de amor que se hayan escrito. “Oh you pretty things”, porque ningún adolescente puede no sentirse identificado con su letra. “Heroes” porque todos hemos vivido una noche eterna y épica. “Young Americans”, porque ya somos viejos y lo único que nos hace reir es ironía… y de la buena.

 

httpv://youtu.be/7hR4xBFvnHo

httpv://youtu.be/a7sSXARBwBY

httpv://youtu.be/Tgcc5V9Hu3g

httpv://youtu.be/ydLcs4VrjZQ

 

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