Por Lucas Rodríguez
12 marzo, 2019

Anna Nicole Smith tenía más de 60 años de diferencia con su esposo. El matrimonio fue breve: él murió, sumiéndola a ella en una larga y costosa batalla legal con su ex familia conyugal. Smith se transformó en el símbolo de la mujer “cazafortunas”, pero su historia podría indicar que sí hubo amor real.

Todos conocemos el concepto del “sueño americano”. Es ese que promete una vida de fama y fortuna para cualquiera, sin importar desde qué tan abajo haya partido su carrera. Desgraciadamente, las versiones tradicionales de este son algo distintas para los hombres y las mujeres.

El hombre es el que crea un negocio o consigue el éxito como artista, creando un impero sin nunca olvidar sus inicios y el conocimiento que acumuló en las calles. El reverso de esto, cuenta esa historia de la chica de pueblo que fue descubierta y cuya belleza la llevó a conquistar el mundo de la moda y el glamour. 

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La historia de J. Howard Marshall II y Anna Nicole Smith es un ejemplo tan perfecto de esto que llega a ser ridículo. El diario El País recordó este mito americano, iniciado por un millonario del petróleo, que construyó su propio negocio y llegó a ser uno de los 10 millonarios más importantes de Estados Unidos. 

Ella una camarera y stripper en un local de pollo frito en Texas. Joven y bella, soñaba con un vida más especial que la que le había tocado hasta el momento. Fue una noche que le tocó salir al escenario que un muy anciano J. Howard Marshall II la notó, perdiendo la cabeza en un solo instante. 

La pareja vivió junta por tres años antes de casarse en una ceremonia privada. J. Howard Marshall II asistió en una silla de ruedas, mientras que Anna Nicole Smith en un costoso vestido blanco muy escotado. Menos de un año luego de esta ceremonia, J. Howard Marshall II murió a los 89 años. 

Nunca me habían querido, nunca nadie había hecho cosas por mí, nunca nadie me había respetado

–Anna Nicole Smith, entrevistada por Larry King el 2002.

Para sorpresa de Anna Nicole, el testamento del millonario no la incluía en ninguna parte. Este fue el inicio de una desgastante batalla legal contra los hijos del anciano, los que nunca vieron a Anna Nicole como algo más que una trepadora que se había aprovechado de su padre. 

Los juicios fluctuaron a favor y en contra de Anna Nicole, quien finalmente se declaró en bancarrota. Entre medio, posó para Playboy, convirtiéndose en una de las playmates más icónicas de la década de los 90s, algo nada fácil teniendo en cuenta que esta fue la década de legendarias modelos como Pamela Anderson y Carmen Electra. 

Un giro muy inesperado fue cuando Anna Nicole recibió el apoyo del hijo menor de J. Howard Marshall II, a quien su padre también había desheredado. Pero esto solo sirvió para dar más tiempo y embrollos legales a la modelo. 

En febrero del 2007, unos diez años luego de que su historia pública comenzara, Anna Nicole Smith murió de una sobredosis accidental de barbitúricos. Se encontraba en el fondo de una depresión debido a la muerte de un hijo que tenía desde antes de su matrimonio con el millonario que le cambió la vida. 

Una hija que tuvo durante estos últimos años es hoy quien mantiene viva la batalla a la que su madre dedicó los últimos años de su vida, Su padre es un fotógrafo, con quien la playmate habría tenido una relación fortuita. Pero aunque no cuenta con la vida glamorosa de la que gozó su madre, sí tiene mucha más paz y cariño. 

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Dos caras del mismo sueño americano, pero ninguna con un final feliz.

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