Por Leonardo Granadillo
1 octubre, 2019

En vez de criticar y juzgar, los viajeros de este avión decidieron ayudar a este padre y hasta terminaron sacándole una sonrisa a la pequeña 💓

Hace tan solo unos días, me encontraba de viaje intentando descansar un poco de la rutina, conocer nuevos lugares, aprender de otras culturas, y decidí darme un viaje junto a mi pareja a Buenos Aires – Argentina. Un vuelo bastante corto si consideramos que radico en Santiago de Chile, solamente par de horas que en su comienzo, estaban transcurriendo de forma bastante agradable.

No obstante, en cierto momento ocurrió lo que nunca falta en un viaje tranquilo en avión: una pequeña bebé comenzó a llorar con pocas intenciones de detenerse. Obviamente es entendible que uno no puede controlar eso, son niños, pero la verdad también sería mentir que nos agrada que los gritos nos interrumpan el sueño o el descanso.

UPSOCL: Leonardo Granadillo

Y los padres lo saben. Hay quienes se aparecen de inmediato con golosinas para sus vecinos como intentando ser buena onda, y también están los que ignoran a sus pequeños y no hacen nada por calmarlos. No me declaro un amante de los niños, pero intento ser respetuoso porque hay cosas que no se comprenden hasta que las vivimos, lo cierto es que me encantó el manejo de la situación que tuvo el padre.

Primero intentó calmar a la pequeña cargándola, después, optó por pasearla por todo el avión y los viajeros se encargaron de hacer el resto: la saludaron amistosamente, lo cual calmó completamente a la beba y cambió las lágrimas por unas sonrisas que no molestaron a nadie, todo lo contrario, crearon un ambiente bastante ameno y agradable.

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La invitación es a eso. En vez de criticar, poner malas caras, y quejarnos de una situación que ni los padres la desean, es mucho mejor poner de nuestra parte para al menos intentar que sea un poco menos incómoda. La empatía es algo que escasea en la actualidad, así que viene bien cuando no hacemos la cosa más difícil.

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