Por Bárbara Samaniego
26 febrero, 2015

Daniel Tammet, junto con grandes nombres de la literatura, sufre de una particular enfermedad.

Antón Chéjov y Vladimir Nabokov sufrían, al igual que Daniel, de un curioso desorden mental llamado Sinestesia, que consiste en la estimulación simultánea de varios sentidos. Osea que, en términos prácticos, Daniel puede escuchar colores, ver sonidos y degustar formas. Cuesta decidir si este extraño trastorno es, necesariamente, algo negativo, puesto que para mucho es más bien una bendición: el mundo se abre a un abanico de posibilidades creativas. Mira su opinión al respecto:

httpv://youtu.be/bMZAGA5KD_M

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