Por Lucas Rodríguez
5 noviembre, 2019

El tradicional saludo excluía a las personas que no se identifican con los roles de género tradicionales. La comunidad teatral está dando el ejemplo.

La sociedad actual está cambiando a una velocidad que solo los vertiginosos progresos de la tecnología pueden atreverse a igualar. Estamos viendo la aparición de personas y grupos que por años fueron marginados, relegados a las sombras y a las sobras que pudieran encontrar en ellas. Todavía hay mucha resistencia, pero pocas veces antes en la historia de la humanidad se había considerado y más aun, hecho un esfuerzo así de consciente por emparejar la cancha a favor de quienes no nacieron con las facilidades de su lado. 

La clave para conseguir que esto se traduzca en un cambio duradero y perceptible, es que cada sector de la sociedad aporte en la misma dirección. Es cierto que hay algunos con más poder y capacidad de decisión que otros, pero si todos ponemos de nuestra parte, podremos ser más fuertes que quienes se resistan a los cambios inevitables del progreso. Dando el ejemplo en este sentido están los teatros ingleses, quienes incluso fueron al detalle para asegurar que sus costumbres no pasen a llevar a su público. 

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Puede que una de las frases que más asociamos al mundo del teatro, y la verdad es que al mundo de los espectáculos en vivo, es la famosa «Damas y caballeros…». Sin importar que esta vaya seguida por algo del tipo La compañía de teatro XLa Tempestad de Shakespeare o incluso, Los Rolling Stones, ese llamado de atención es la señal a la que todos estamos atentos de que el show está por comenzar. 

Pero quizás nunca te habías planteado que este saludo solo tenía dos opciones. Es un llamado para que las mujeres y los hombres dirijan su atención al escenario. Pero no que las personas que no se identifican con ninguno de esos dos géneros hagan lo mismo.

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Es por esto que la compañía unida de teatros ingleses, decidió lanzar la recomendación a sus locales de que abandonen este llamado. Su fin es llevar a la mayor cantidad de personas a ver y disfrutar sus espectáculos, independiente de si se sientan hombres, mujeres o ninguna de las anteriores (o algo más). Abandonar la frase era la manera más fácil de solucionar el aprieto, por lo que no se lo pensaron dos veces antes de hacer el llamado. 

Puede que nos de nostalgia si vamos a un espectáculo en Londres el no escuchar ese llamado antes de que comience la función. Cuando nos ocurra eso, hay que pensar que quizás una persona en algún rincón del público, se está sintiendo incluido.

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Un pequeño paso es necesario para comenzar la caminata hacia el progreso.

 

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