Por Leonardo Granadillo
20 febrero, 2020

De acuerdo a un estudio publicado por la revista Psychological Science, nos acostumbramos tanto a la compañía de esa persona que hasta influye en nuestro descanso.

Hay miles de cosas que presumimos, pero de las cuales no tenemos certeza. A más de uno nos ha pasado que cuando terminamos una relación seria, o cuando nuestra compañera de vida esta de viaje, dormir se convierte en una tarea difícil.

Algunos lo atribuimos a la preocupación de que no esté cerca, cuando terminamos, decimos que se debe a la tristeza, pero recientemente un estudio llevado a cabo por investigadoras de la Universidad de Columbia Británica (UCB), no sería ninguna de las anteriores: la verdadera causa se debe a que su olor nos hace tener un mejor sueño.

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Según Frances Chen y Marlise Hofer quienes dirigieron el estudio, existe una conexión directa entre el romance, los olores y el sueño. No es secreto para nadie que los olores inciden en nuestro cerebro más de lo que creemos, y que nuestra relación tiene un impacto en nuestro nivel de ánimo y el descanso de nuestro cuerpo, no obstante, nadie había unido los cabos sueltos.

“El efecto que observamos en nuestro estudio fue similar en magnitud al reportado para los suplementos de melatonina, una ayuda para dormir comúnmente utilizada. Los hallazgos sugieren que el aroma de nuestros seres queridos puede afectar nuestra salud de manera poderosa”, destacó una de las autoras a la revista médica.

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Para el estudio se trabajó con una pareja heterosexual que ya había superado los tres meses de relación. Uno de los participantes usó una camiseta de algodón por 24 horas sin colonia, perfume o desodorante (el olor no debe haber sido demasiado agradable). No se le permitió ni realizar ejercicio ni consumir comida picante, nada que modificara el aroma natural.

Tras 24 horas sellaron la camiseta herméticamente y la congelaron. La compañera de dormitorio tuvo que realizar la otra parte del experimento; la mandaron a dormir usando una camiseta de un extraño (que se sometió al mismo proceso) y después con la de su pareja. 

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Cuando usaba la camiseta de su pareja se comprobó que logró dormir 9 minutos adicionales, además, el sueño fue mucho más eficiente según el monitor que supervisaba su descanso.

“Estos hallazgos revelan que, ya sea que lo sepamos o no, un mundo fascinante de comunicación está sucediendo justo debajo de nuestras narices”, señaló la doctora Hofer al mismo medio.

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Falta mucho por aprender sobre nosotros mismos, pero ya sabes a que se debe esa especie de costumbre de prácticamente no poder despegarte de él o de ella para descansar.

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