Por Vicente Quijada
29 septiembre, 2020

“¡Qué lástima!”, exclamó Hawking tras unos minutos, al ver que nadie llegaba.

El reloj da pasado las 12 y Stephen Hawking, el célebre físico inglés, se inquieta. Está frente a la puerta de un elegante salón de la escuela Gonville y Caius de Cambridge, expectante, y rodeado de esterlinas, globos y variados bocadillos. No puede faltar el champán, claro, la bebida predilecta del científico. 

“¡Qué lástima!”, exclamó Hawking tras unos minutos, al ver que nadie llegaba. “Esperaba que la futura Miss Universo abriera la puerta”.

Discovery

Pero antes de que sientas pena por él, debes saber que la fiesta no era para cualquiera, sino que para viajeros en el tiempo.

Según se pudo ver en el capítulo “Viaje en el tiempo”, de la serie de Discovery de 2010 sobre el físico, “Into the Universe with Stephen Hawking”, el científico buscaba comprobar la existencia de los viajes temporales, a través de una idea muy sencilla: organizar una fiesta y no avisarle a nadie, hasta que esta terminara. 

“Me gustan los experimentos simples y… el champán. Así que combiné dos de mis cosas favoritas para ver si los viajes en el tiempo, del futuro al pasado, son posibles”, afirmó.

Comité Champagne

“Usted está cordialmente invitado al evento para viajeros del tiempo, organizado por el profesor Stephen Hawking” rezaba la invitación, que además incluía las coordenadas exactas en tiempo y espacio, y una sarcástica aclaración: no era necesario confirmar asistencia. 

“Espero que copias de esta sobrevivan por varios miles de años, en un formato u otro” manifestó, aún esperanzado.

“Quizás algún día, alguien viviendo en el futuro va a encontrar la información y usará una máquina del tiempo para venir a mi fiesta, probando que los viajes en el tiempo son posibles”, explicó, según consignó BBC Mundo.

Discovery

Pero, ¿serán en realidad posibles los viajes temporales?

Según él mismo explicó en el Festival de Ciencia de Seattle del 2012, la teoría de la relatividad general de Einstein nos abre la posibilidad de deformar el espacio-tiempo, al punto de que sea posible viajar, pero “es probable que dicha deformación provoque una carga de radiación que destruya la nave espacial, y tal vez el espacio-tiempo en sí mismo”.

Quizás llegaron a la fiesta equivocada. Hasta siempre Stephen Hawking.

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