Por Pablo Román
14 junio, 2018

Esto fue lo que pasó detrás de las risistas y la complicidad.

Meghan Markle, es decir, la duquesa de Sussex, acaba de vivir un excelente momento con la abuela de Harry, la reina Isabel II. Risitas y complicidad entre ambas, fueron parte de este primer evento. Sí, se ven adorable, sí, está encajando en este mundo de mojigatos y sí, ayer cené una excelente hamburguesa con patatas fritas acompañadas de chili picante.

Sin embargo, el ojo experto es como un cuchillo sagaz, capaz de cortar con la precisión de un diamante y atrapó a Meghan cometiendo, al parecer, una falta digna de decapitación pública (eso último lo exageré porque me cuesta tomar las cosas en serio).

Yo, por otro lado, no conozco mucho de las costumbres y tradiciones del extravagante universo británico. Pero siento que Meghan no actuó bien.

Por favor, los invito a ver la triste escena.

Ahora, mi innecesaria explicación. 

Meghan va caminando con su nueva BFF, que es la reina de Inglaterra al automóvil.

WENN

Hasta que llegan a un punto de inflexión en el que Meghan, realmente, tiene cara de que no sabe qué hacer.

WENN

«Mierda ¿Qué me dijo Harry? ¿Era yo o ella primero?«, seguramente pensó.

Así que se armó de valor y… bueno, pasó primero.

Pero, no tienen nada que temer. Markle le preguntó primero cuál era su preferencia.

Y a la reina, resulta, que le gusta sentarse detrás del conductor. Y, como alguno de ustedes se lo imaginan, en Inglaterra el asiento del conductor está al lado derecho. Es por esa razón que Markle pasa primero.

Los expertos en etiqueta dejaron claro que esto no es una norma y que sólo se trata de las preferencias de Isabel, una chica quisquillosa.

Y a Meghan no se lo habían informado, pero supo salir del aprieto ¿No lo creen?

Fin del comunicado terrícolas.

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