Por Alvaro Valenzuela
1 febrero, 2016

Su patrimonio ascendía a 100 millones de dólares.

A principios del año 2016, después de luchar contra un feroz cáncer, David Bowie, una de las grandes estrellas del rock, dejó este planeta y se instaló en el firmamento donde estarán las grandes leyendas. El legado del británico no sólo fue musical, dejó un patrimonio valorado en unos $100 millones de dólares de acuerdo a su testamento que se presentó en Nueva York, casi un mes después de su fallecimiento.

La mitad del dinero se destinará a su viuda Iman, junto con la casa que compartían en Nueva York. El resto se reparte entre su hijo y su hija. El hijo de Bowie, Duncan Jones, y su hija, Alexandria Zahra Jones recibieron el 25% del patrimonio. Alexandria también se quedó con una casa en el estado de Nueva York.

Bowie junto a su hijo Duncan:

Getty
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El testamento fue escrito en 2004 y Bowie pidió ser incinerado en Bali pero si eso era “poco práctico”, quería que sus cenizas fueran esparcidas ahí de todos modos. La idea era que todo fuera realizado de acuerdo con los rituales budistas. El cuerpo de Bowie fue incinerado el 12 de enero en Nueva Jersey, de acuerdo con un certificado de defunción que se presentó en el testamento.

Ordeno que mis albaceas deberán gestionar que mis restos sean trasladados al país de Bali para ser incinerados allí de acuerdo con los rituales budistas de Bali. Si eso no es práctico, a continuación, ordeno que mis albaceas deberán gestionen que mis restos sean cremados y mis cenizas esparcidas en Bali”.

El testamento se presentó en Manhattan bajo el nombre legal de Bowie, David Robert Jones. Otros beneficiados fueron su asistente personal y amiga, Corinne Coco Schwab, quién recibió 2 millones de dólares y Marion Skene, ex niñera de su Duncan, que recibió un millón de dólares.

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