Por Lucas Rodríguez
22 agosto, 2019

La cercanía con alguien que nos está haciendo mejorar sería la receta perfecta para el desastre, según la ciencia.

En nuestras vidas modernas y suburbanas, escuchamos todo tipo de historias y rumores a los que no damos demasiada importancia, hasta que conocemos a alguien que los terminó por vivir. Uno casi podría decir que una parte fundamental de la vida actual, esta donde pasamos muchísimo tiempo en nuestros trabajos o dedicados a mirar pantallas, todo para conseguir el dinero suficiente para pagar la rente y las cuentas, los rumores so necesarios para sobrevivir. Como todos sabemos, los rumores más atractivos de todos, son los que tienen que ver con las relaciones ilícitas, especialmente si ocurrieron entre personas que compartían alguna actividad laboral o recreativa. 

De entre ellas, quizás la más común, la más mitologizada, es la del o la que lo dejó todo para huir con su personal trainer. Todos la hemos escuchado y a todos nos pareció entretenida, hasta que conocimos a alguien que protagonizó una de estas historias.

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Lo común de esta historia llamó la atención de los aguafiestas por excelencia, la comunidad científica. Sin siquiera tener la necesidad de esforzarse y sudar demasiado, la ciencia señaló que todo se debería a un cóctel muy común de hormonas, que son liberadas cuando ponemos a nuestros cuerpos bajo la presión del ejercicio.

De acuerdo a expertos de la Society for Neuroscience, de Nueva Orleans, al hacer ejercicio, nuestros cuerpos liberan oxitocina y endorfina, dos hormonas que tienen el efecto de hacernos sentir bien. Su fin es recompensarnos por el esfuerzo, pero sus efectos secundarios es también hacernos sentir atraídos por quienes nos llevaron a eso en primer lugar. Pasar tres veces a la semana con un entrenador que nos hace pasar por esto, es una receta para el desastre que no parece fácil de evitar. 

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Resulta lógico pensar entonces, que nos sintamos atraídos por una persona que en la práctica, se dedica no solo a hacernos ver bien tres veces a la semana, sino que de pasada, nos hace sentir mejor que en cualquier otro momento. Aunque para algunos expertos, la relación sería aun más profunda que esto:

Los clientes y los expertos tienden a crear relaciones bastante cercanas. “Cuando estás entrenando frente a frente con alguien, tres veces a la semana, comienzas a confiar en ellos y abrirte a confiar. Esto lleva a abrirse y mostrarse como es uno realmente, incluyendo los aspectos que no tienen que ver con el deporte. Un entrenador puede terminar funcionando como una especie de terapista. 

–Carl Martin, the personal training manager at Equinox-London

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Ahora que lo sabes, ten en cuenta que 1) es mucho más común de lo que crees, y 2) también te puede pasar a ti.

 

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