Y aunque la regañaron, envidiamos que su domino de protocolo y adorable manejo el estrés.

A sus sólo dos años de edad, creo que la princesa Charlotte sabe enfrentar sus responsabilidades mucho mejor de lo que muchos de nosotros lo haríamos. En el tour de su familia por Polonia y Alemania, la pequeña tuvo que ser parte de muchas actividades en las que, quisiera o no, debía saludar a desconocidos, sonreír, y hasta hacer reverencias. Tras cinco días, cualquiera estaría cansado, y ella claro que lo estaba. Pero a pesar de eso, siguió cumpliendo, dejando de lado las consecuencias.

Porque sí, estaba agotada… y lo demostró en el último de los días, el pasado viernes 21 de julio, cuando repentinamente no pudo dejar de llorar.

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Las lágrimas corrían por su rostro ¡y ella ni siquiera quería caminar más!

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Obviamente, recibió un pequeño regaño de su madre, Kate Middleton, y bien sabemos que no por primera vez.

Chris Jackson
Ian Vogler

Y, muy obediente, a pesar de su tristeza, dio la mano a los encargados de mostrarle a toda su familia modelos de helicópteros.

Christian Charisius

Mientras que por su parte George, con sus cuatro años recién cumplidos, actuó como el mayor de la familia, y no puso ni siquiera una mala cara.

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¡Y hasta parecía divertirse!

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Por eso recibió las felicitaciones de sus padres.

Chris Jackson

Pero la más adorable de las princesas también lo merecía, y luego, ya con sus libros de recompensa, se calmó y pudo irse en paz.

Christian Charisius

¡Ojalá Charlotte me enseñara a manejar mi estrés de tan admirable manera!

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