Por Pamela Silva
3 junio, 2019

Varios estudios comprueban que estar junto a alguien que se queja por todo no solo es insoportable, sino que dañino para la salud.

Por si no lo sabían, nadie en este mundo soporta a la gente que pasa todo el día quejándose. Y quejándose por todo: por el trabajo, los estudios, la comida, la gente, básicamente esa gente que se queja por existir (algo que todos hacemos, pero hasta cierto límite).

Y resulta que escuchar a alguien quejarse todo el día no solo es insoportable porque en serio, nadie necesita tanta negatividad en su vida, sino que es efectivamente perjudicial para la salud.

Varios estudios revelan que oír a una persona quejarse por más de 30 minutos (sí, solo 30 minutos) provoca desequilibrios cerebrales.

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Lo que provoca concretamente es que las neuronas se despeguen del hipocampo cerebral, la parte del cerebro encargada de la resolución de problemas. Por ende, efectivamente los quejumbrosos te hacen más daño del que imaginaban.

Así que si comparten su día a día con una persona así ¿qué están esperando? ¡Aléjense de ella! Su cabeza se los agradecerá.

Y si la persona quejumbrosa en cuestión es alguien demasiado cercano a ustedes, a quien no pueden expulsar de su vida así como así porque quejumbrosa y todo igual la quieren, pueden hacer cosas para remediar la situación.

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Por ejemplo, pueden partir por decirle a esa persona lo insoportable que les resultan sus quejas y el daño -tanto cerebral como emocional- que dichas quejas tienen en ustedes (siempre con un buen tono, traten de hacerlo en un momento donde no se este quejando porque si no terminarán gritando y peleando).

Lo otro que pueden hacer es decirle: Amigo, deja de quejarte tanto y empieza por comenzar a solucionar esos problemas de los que tanto te quejas. Como diría mi madre “mucho bla bla y poca acción”.

Y recuerden que preocuparse por su propia sanidad mental nunca está mal, sin importar lo que otros puedan pensar.

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