Por Camilo Morales
12 noviembre, 2020

Según expertos, a los 30 años existe más estabilidad para formar una familia más estable y las relaciones amorosas son mucho más fuertes. Si bien cada persona tiene su tiempo, sirve para desmentir el mito de que parece muy tarde a esa edad.

Siempre los expertos han coincidido en que ser mamá después de los 30 años puede ser riesgoso, debido a las complicaciones que el parto puede traer tanto para la madre como para el bebé. Sin embargo, la tendencia en los últimos años ha ido cambiando y las mujeres deciden por tener su primer hijo a esta edad.

Cuando se cumplen 30 años, la fertilidad va disminuyendo y ya no es tan fácil quedar embarazada como a los 20 años. Pero existen algunos estudios que dicen que ser mamá pasados los 30 es algo más que beneficioso.

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Por ejemplo, según un estudio publicado por la Academia Americana de Geriatría las habilidades mentales de las mujeres, luego de los 30 años, mejoran. Por esto, las mujeres tienen mayor capacidad de resolver los problemas y mejores habilidades como la memoria. Algo que ayudaría mucho al momento de ser madre.

Otro estudio, realizado por el Developmental Psychology, indica que las madres a esta edad son menos propensas a gritarle a sus hijos, así como imponer castigo severos. Las mujeres a esta edad, según la investigación, tienen un mayor equilibrio emocional y enfrentan los desafíos con mayor madurez. De esta forma le dan una crianza más respetuosa a los bebés y son más tolerantes, pacientes y empáticas.

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Junto con la estabilidad emocional, los estudios dicen que los 30 años son una edad ideal para formar una familia más estable. Aquí, las relaciones amorosas son mucho más fuertes que en otras edades. Así se facilitarán más la etapa de la crianza del bebé.

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Además, a esta edad, las parejas están en su mejor momento. Esto porque ya viajaron y cumplieron algunos de sus sueños, como tener una carrera o desarrollar proyectos personales. Así que –según el estudio– cuando llegue el bebé no sentirán la frustración de haber dejado a un lado una parte de su vida, porque se embarcarán en la nueva aventura de ser padres.

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