Por Luis Aranguren
26 agosto, 2021

Profesionales y voluntarios los observan a diario. Ayudan a los ancianos a tener una vida digna y a sus familiares les obsequian libertad.

Uno de los síndromes más fuertes que existen hasta ahora sin duda es el Alzheimer, pues las personas terminan sin poder cuidarse a sí mismas. Esto debido a la progresiva pérdida de memoria, lo que crea dependencia a los familiares y una constante preocupación porque la persona que sufre no se pierda.

Aunque no haya una cura en la actualidad, existe una posibilidad de garantizar una vida mejor a las personas que padecen esta condición.

Village Landais

Así lo demostraron en Francia, donde las personas con Alzheimer son capaces de vivir solas y con una autonomía increíble. Esto ocurre en la villa-residencia ubicada en Dax, específicamente en el municipio de Landas, donde por más de un año ha llevado a cabo un proyecto en el que viven más de 100 pacientes.

Todos estos pacientes pueden vivir solos o en pareja, con un lugar para vivir individual aunque con muchos espacios compartidos.

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Este pueblo está diseñado para que ninguno se pierda, además cuenta con la vigilancia de profesionales y voluntarios que ayudan en situaciones específicas. El proyecto fue realizado para demostrar que los pacientes de Alzheimer pueden vivir sin ayuda de un familiar cuando hay un ambiente controlado.

Básicamente es un pueblo exclusivo para personas mayores, que les hace sentir agradable y es que no se perderán de ninguna actividad por vivir acá.

Village Landais

Además, se enfocan también en darle una segunda oportunidad a esos familiares, para que puedan vivir sus vidas sin alguien que dependa de ellos. Por otra parte, se pueden programar visitas, pero de todo se encarga el personal que trabaja ahí dentro.

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El proyecto tuvo un costo de 6 millones de euros, una parte la pagó el gobierno y otra quienes viven ahí, quienes deben hacer un pago mensual de 24 mil euros. Hasta el momento el proyecto ha sido un éxito, han creado un entorno agradable y que se adapta a las necesidades de todos los ancianos que ahí viven.

La idea nació de la experiencia idéntica en los Países Bajos, que se centra en las posibilidades y no las discapacidades, convirtiendo la desesperanza en días de alegría para todas las personas que a veces se desesperan al no recordar nada.

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