Por Josefa Velasco
28 mayo, 2020

Moralejas en tiempos de pandemia: A pesar de lo mal que lo hemos pasado, hemos aprendido más de lo que hemos perdido.

Probablemente la pandemia del coronavirus nos ha echo poner un pare a nuestras vidas, si bien todos intentamos seguir con ellas, es difícil fluir con normalidad cuando todo dejó de serlo en muchos aspectos. Ya no trabajamos de manera presencial si no que desde la casa, ya no enviamos a nuestros hijos a la escuela, ahora reciben la educación desde la comodidad de su living, ya no salimos a lugares públicos y gran porcentaje del comercio se encuentra cerrado, sin mencionar las enormes colas que debemos hacer para acceder a cualquier tipo de servicio en tiempos de crisis.

Sin duda son tiempos de cambios, no solo en cuanto a servicios y obligaciones, si no que también en cuanto a lo que nosotros respecta, ya que solo hoy, somos capaces de darnos cuenta de lo mucho que hemos perdido. Solo estando encerrados pudimos apreciar y valorar el peso de la libertad, solo estando alejados de nuestros cercanos, aprendimos que son unos pocos los que estarán siempre. Como estas miles de enseñanzas nos ha ido dejando esta desconocida experiencia, que nos ha echo ver la vida desde otra perspectiva, una que nunca antes nos había tocado explorar.

@julia_fullertonbatten

Esta serie de cambios ha traído consigo un sin fin de sensaciones y sentimientos, que han salido a flote en paralelo a la adaptación de esta nueva vida, y justamente eso fue lo que quiso retratar la fotógrafa anglo-alemana Julia Fullerton-Batten, quien tomó su cámara y estas últimas semanas emprendió una nueva aventura capturando a personas y familias desde sus ventanas.

Julia planea las sesiones de fotos y luego emprende su corto recorrido hasta la casa de estas personas, donde la única manera de comunicarse es en señas a través del vidrio. Siempre va a acompañada de su pequeño hijo de 12 años quien la ayuda a instalar la iluminación y la cámara.

@julia_fullertonbatten

“La gente participa con tanto entusiasmo que siento que les estoy dando algo que esperar y romper la monotonía de su existencia actual”.

–Relata Julia.

Julia comenzó este proyecto con la idea de documentar este extraño y desconocido momento, retratando a distintas personas siendo prisioneros en su propio hogar.

“Todavía no he decidido qué hacer con las imágenes resultantes, pero sea lo que sea, proporcionará una visión íntima de la vida de todos los que habrán participado durante este tiempo macabro”.

–Dijo Julia.

JULIA FULLERTON-BATTENFINE

Ella es Karen vive con su hija y su perro, lo que más extraña es la diversión de salir y conocer familiares y amigos, pero gracias a esta pandemia hoy no se siente tan sola en su sentir.

“Antes de Covid-19 me preocupaba mi futuro incierto, ahora todos se han unido a mí y no me siento tan sola, porque estamos todos juntos en esto”.

–Manifestó Karen.

JULIA FULLERTON-BATTENFINE

Serena y Chloe son dos hermanas que intentan mantenerse positivas ante la crisis, siempre priorizando el cuidado de su salud y la de los demás.

“Mi principal prioridad es mantenerme a mí y a todos a mi alrededor a salvo. Alojarse en el interior es un pequeño sacrificio para proteger la seguridad de los demás, por lo que mi objetivo principal es encontrar nuevas formas de usar este tiempo de manera positiva y cuidar mi salud mental”.

JULIA FULLERTON-BATTENFINE

Ella es Chloe y a pesar de lo difícil que ha sido para ella mantener equilibrada la vida laboral y su vida dentro del hogar, intenta ser optimista ante esta situación.

‘Mientras tanto, lo único que podemos hacer es crear en casa, mantenernos en contacto con nuestros seres queridos y reequilibrarnos”.

— Dijo Chloe

JULIA FULLERTON-BATTENFINE

Este joven autista es Jamal, vive con su madre y su gato Romeo. Lo que más le entristece es el no poder ver a sus cuidadores Aron y Lolo.

‘Extraño a mis cuidadores Aaron y Lolo, podría verlos en mayo o quizás junio, no estoy seguro’.

–Relata Jamal.

Ella es Bethan, está finalizando apuradamente la escuela de medicina, para empezar a trabajar esta semana en un hospital en Londres, vive con su madre, dos hermanas y su perro Suki.

“La mayor lección que sacaré de esta pandemia es que salir y ver a mis amigos es lo que me hace feliz. ¡En el futuro, no rechazaré una oportunidad de jardín de cerveza nunca más!”

–Enfatizó Bethan.

JULIA FULLERTON-BATTENFINE

Ellas son Hanna y Annabella, madre e hija, constantemente sienten miedo de poder contagiarse, por lo que como familia, han intentado protegerse y a la vez proteger al resto.

“Vivo con mi esposo y mis tres hijos de 18, 13 y 10. La pandemia nos ha enseñado que nuestra familia y nuestra salud lo son todo. Esa amabilidad hacia los extraños es interminable. Que tenemos la responsabilidad de proteger a cientos de personas que nos rodean.”

–Comenta Hanna, la madre.

JULIA FULLERTON-BATTENFINE

Ella es Penelope, vive sola en el río. Cree que esta pandemia es un llamado de atención para el mundo y agradece que la tecnología la haya mantenido conectada con sus seres queridos y también de vivir en un lugar conectada a la naturaleza.

“Estoy muy agradecido de vivir en el río donde lo hago, rodeada de naturaleza, vecinos maravillosos y estar más quieta, menos apurada, me ha despertado a la belleza de lo que está justo aquí. Definitivamente es una lección de cómo nada se puede dar por sentado y lo preciosa que es la vida.”

–Comenta Penelope.

JULIA FULLERTON-BATTENFINE

Ella es Phyllis Logan y él es Kevin McNally, a pesar del gran impacto que ha tenido esta pandemia para ellos, se sienten afortunados de vivir en un lugar amplio.

“Como la mayoría de las personas, Covid-19 ha impactado nuestras vidas, pero recordamos estar agradecidos de que, a diferencia de muchos, tenemos espacio aquí en nuestra casa, que compartimos con nuestro hijo David de 23 años.”

–Relata Phyllis.

JULIA FULLERTON-BATTENFINE

Sorprendentemente a Sophie Ellis-Bextor y Richard Jones, padres de cinco hijos, lo que más les ha costado no ha sido la convivencia familiar.

“Covid-19 me ha afectado de muchas maneras, pero supongo que lo más marcado es el trabajo”.

–Comentó Sophie.

JULIA FULLERTON-BATTENFINE

Ella es Malaika una joven de dependencia africana quien se encuentra un tanto agobiada por no poder salir y compartir con sus amigos, sin embargo el encierro le ha dejado otras enseñanzas.

“Covid-19 me ha enseñado a pasar más tiempo de calidad con mi familia y disfrutar el tiempo jugando juegos juntos”.

— Dijo Malaika.

Si bien a todos nos ha afectado de manera distinta el encierro, hay un factor común en cada uno de nosotros, y es que a todos nos ha dejado algún aprendizaje esta extrema situación, enseñándonos cuales son las cosas verdaderamente importantes de la vida.

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