Por Camila Cáceres
13 septiembre, 2017

Harrison Ford es famoso por sus arrebatos. El tráfico de Manhattan fue suficiente para acabar con su paciencia.

Los fanáticos de Star Wars saben que el actor tras el pirata espacial más querido de todos los tiempos es un terrible cascarrabias que odia dar autógrafos, prefiere no encontrarse con seguidores de la saga y -quizá esto sorprenda a los menos enterados- aborrece con toda su alma a Han Solo.

Es más, fue él quien puso como condición de contrato que su personaje debía ser asesinado en la primera película de la nueva trilogía.

De hecho quería que muriera en Retorno del Jedi, pero George Lucas se lo negó. Dijo entonces: “George pensaba que no habría negocio en vender figurillas de un Han muerto”.


Si hay algo que este admitido gruñón ama es la velocidad, sobre todo en aviones (algo que puso en riesgo su vida el 2015, mientras filmaba El despertar de la fuerza), así que no sorprende a nadie que los atascos automovilísticos sean su versión del infierno.

Esto le dio a algunos afortunados transeúntes de Manhattan, Estados Unidos, una escena realmente inesperada.

En medio de un feroz atasco, el actor se bajó de su Mercedes y arregló el atasco como sólo él podía. ¿Qué? Le vas a desobedecer a Indiana Jones?

Apenas pudo solucionar la situación, el actor le dio una mirada asesina a los fanáticos que comenzaban a aglomerarse y se metió al auto sin siquiera un saludo.

¿Habrá podido superar su récord de 12 parsecs?

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