Por Camilo Fernández
6 septiembre, 2018

Él es colorín y ella es media afroamericana. Algo no calza.

Hay opiniones divididas sobre de dónde proviene el hombre. Mientras que la ciencia dice que de la evolución, el niño predicador dice que eso no es cierto porque “el mono y la mona producen monitos hasta hoy”. Yo soy más la línea del mito de los Annunakis, pero qué más da. Cada uno con lo suyo.

La cosa es que en un momento tuvo que haber una primera reproducción entre un macho y una hembra que después se hizo popular hasta llegar al punto que estamos hoy en el planeta Tierra. Sobrepoblados. 

Hay investigaciones genéticas que incluso indican que todos los humanos que viven hoy descienden de un solo individuo que vivió en África hace 60 mil años.

Esto significa que -más o menos- todos somos familia. Tenemos diferentes apellidos pero nuestra tataratataratataratataratataratatara abuela es la misma.

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Si acortamos la brecha, podríamos descubrir que hace 15 generaciones, y aunque tú tengas “sangre azul” y seas colorín; y ella sea mitad afroamericana y estadounidense, tengan algo más en común que estar enamorado y ser los duques de Sussex. 

¿Qué estoy insinuando qué? Yo nada.

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El Daily Mail realizó una investigación que intenta probar que Meghan Markle y el príncipe Harry, además de marido y mujer, son primos.

Esto no les da permiso a ustedes para que miren a sus propios primos. Hay más personas en el mundo, relájense.

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Según la publicación, tienen un parentesco que data del siglo XV. Markle proviene de un linaje en que hubo un punto de encuentro británico-estadonidense por parte del padre de ella. Esta conexión es tan antigua que no hay ningún riesgo genético. 

Hace 15 generaciones atrás, hubo un señor llamado Ralph Bowes que es el antepasado de Meghan, quien era un sherriff del condado de Durham y heredero de Streatlam Castle. Su nieta, Bridget Bowes, se convirtió en esposa de John Hussey, cuyo nieto, Christopher Hussey, se mudó a Estados Unidos en 1632.

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Las propiedades de Bowes y Streatlam Castle continuaron pasando del tío de Bridget a través de una sucesión de herederos masculinos.

Acá empieza un enredo genealógico que solo se logra comprender con la gráfica que hizo el diario.

Daily Mail

Un par de siglos más tarde comienza la línea directa con la familia real, cuando la propiedad y el castillo pasaron a manos de Sir Georges Bowes. Su segunda esposa dio a luz a Mary Bowes que en 1767 se casó con John Lyonm 9º conde de Strathmore y Kinghorne.

John Lyon añadió a Bowes a su nombre, una condición estricta para heredar el castillo de Streatlam y las propiedades circundantes, y la dinastía Bowes-Lyon se forjó.

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Cinco generaciones más tarde, Elizabeth Bowes-Lyon se casó con el duque de York, que se convertiría en Jorge VI. A su debido tiempo, Elizabeth sería la Reina Madre cuando su hija mayor se convirtió en la Reina Isabel II en 1952.

Y así es como se llega a que Harry y Meghan son primos aunque hayan nacido a 8.800 kilómetros de distancia y no tengan ningún rasgo es común.

Más vale que no hagas el mismo ejercicio genealógico con tu pareja, porque en ese caso lo único que podemos hacer para no estar relacionados es empezar a salir con otras especies.

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