Por Antonio Rosselot
28 agosto, 2019

En los 90, Kristin Morrison era una veinteañera cuyo futuro traía más dudas que certezas. Pero cuando vio una oportunidad de crecer, la tomó y nunca más la dejó ir.

Cuando Kristin Morrison estaba en la mitad de sus veintes, no tenía la más mínima idea de lo que quería hacer con su vida. Corría la década de 1990, y Kristin no tenía ni una carrera ni un atisbo de claridad sobre su futuro, y su vida en Tiburon (California, EE.UU), cerca de San Francisco, se debatía entre ir a clases y tratar de pensar en lo que venía para ella.

Hasta que un día salió a dar una caminata, momento en el que todo cambió. En dicha instancia se encontró con una mujer que iba paseando a dos perros, y usaba una camiseta para publicitar un negocio de paseo de perros. Kristin se acercó a la mujer, se presentó y después de un rato de conversación, la mujer la contrató.

Kristin Morrison

Tres meses después de ese encuentro, Kristin Morrison abrió su propio negocio de paseo de perros, llamado Woof! Pet Sitting Service.

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“En ese minuto, me di cuenta de que esto es lo que debía hacer. Me encantaba caminar y me encantan los animales (…) poder combinar ambos fue increíble para mí”.

Kristin Morrison a Market Watch

En el año 2000, ocurrió el cambio que catapultó a Morrison hacia una inesperada fortuna. Si bien la empresa ya llevaba cinco años funcionando y estaba creciendo exitosamente, Kristin seguía trabajando siete días a la semana, de 12 a 14 horas por día, lo que le traía un desgaste importante: es la historia básica de prácticamente todas las personas que tienen negocios pequeños.

Fue así como Kristin llegó a un punto de quiebre, y decidió reducir su trabajo de forma drástica: ya no se involucró más en el día a día de la empresa y se enfocó en la parte más administrativa, los clientes grandes y por sobre todo, en conformar un equipo de trabajo con la gente indicada. Y vaya que funcionó la jugada.

“Pensé: ‘Mi negocio está creciendo, y necesito crecer yo también. Necesito ser la capitana del barco y estar en la cubierta, no estar escondida abajo’ (…) en un año, pasé de trabajar siete a tres días a la semana, y pasé de 50 a 100 mil dólares en ganancias. Doblé lo que había logrado el año anterior, y haciendo mucho menos trabajo”.

Kristin Morrison a Market Watch

¿Cuál fue la razón detrás de este crecimiento meteórico? Morrison dice que se dio básicamente porque tenía más libertad y energía para ganar dinero, además de conectar mejor con los clientes. En pocas palabras, Kristin se hizo realmente cargo: hizo unos cursos de manejo de empresas y fue aprendiendo los claroscuros del mundo de los negocios.

“[Al principio] no sabía lo que estaba haciendo, nunca había llevado un negocio antes, no sabía cómo conseguir clientes. Tampoco era una muy buena jefa, le decía a la gente lo que tenía que hacer; creía que ellos trabajaban para mí, pero la verdad es que debíamos trabajar todos juntos como equipo”.

Kristin Morrison a Market Watch

Hoy Kristen tiene 50 años, y luego de una década trabajando tres veces a la semana y haciendo crecer su negocio, en 2013 vendió la empresa en una millonaria suma que no quiso compartir. Sin embargo, el estimado de sus ganancias en todo ese tiempo se sitúa alrededor del millón de dólares.

Hoy en día, Kristen dedica su tiempo a hacer consultorías para empresas de cuidado no veterinario de animales, una industria que, en Estados Unidos, espera ganancias de 6 mil millones de dólares en 2019.

Kristin Morrison

Y así fue como Kristin aseguró su vida, todo gracias a una inocente caminata por la ciudad. ¡Un increíble ejemplo de superación y aprendizaje!

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