Por Camila Cáceres
13 julio, 2017

Y no es la única joya que pidió “prestada”.

El banquete en el Palacio de Buckingham que reunió el Rey Felipe y la Reina Letizia de España con distinguidos miembros de la monarquía británica deslumbra sólo de intentar imaginarlo, pero como siempre hubo alguien que se robó totalmente la atención del público. ¡Por supuesto que se trata de Kate!

Kate Middleton siempre se ha distinguido por su buen gusto y lo mucho que puede transmitir con sus elecciones sartoriales. No es raro que impacte tan solo con su precioso atuendo (un vestido de Marchesa que cuesta casi $5,000 dólares), pero aprovechó la ocasión para volver a lucir la tiara de la que hubiese sido su suegra, nuestra querida Princesa Diana.

La primera vez que se la vio en público con la tiara llamada Cambridge Lover’s Knot (“El nudo de los amantes de Cambridge”) fue el 2015:

Max Mumby

El 2016 volvió a usarla para otra recepción diplomática en Buckingham:

Max Mumby

Y finalmente ahora, en toda su gloria:

Max Mumby

La tiara fue hecha a pedidos de la Reina María por los joyeros Garrard & Co. como un regalo para su propia abuela, la Princesa Augusta de Hesse-Cassel, y se usaron en ella perlas y diamantes de la misma reina. La Reina María eventualmente heredó la corona directamente a Isabel II, quien se la dio a Diana como regalo de matrimonio aunque, tras el divorcio, la pidió de vuelta, a pesar de que no la ha vuelto a usar, al menos en público.

Es entre irónico y dulce que Kate haya escogido combinar la tiara con un collar de diamantes y rubíes que es uno de los favoritos de la Reina Isabel II.

British National Portrait Gallery

La Duquesa de Cambridge logra con una real magia combinar lo clásico y tradicional con lo progresivo e importante, respetando a su propia Reina, al mismo tiempo que honra la memoria de su madre.

¡Y se ve divina!

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