Por Leonardo Granadillo
4 agosto, 2020

“No tenía ni idea de que estaba en ese período de su existencia. Atravesábamos momentos muy diferentes de nuestras vidas y yo, evidentemente, lo respeté”, expresó la cantante.

Las parejas de Hollywood suelen tener algunos estilos de vida bastante extraños, si bien esto viene siendo problema de cada quien, no deja de ser llamativo. Hoy en día, quizá una de las duplas más mediáticas y queridas del mundo del espectáculo es Katy Perry junto a Orlando Bloom, no obstante, sus comienzos fueron algo… digamos atípico.

Rumores de diversos medios señalaban que Orlando Bloom se había dado medio año de castidad tras su separación de la super-modelo australiana Miranda Kerr, algo que se dice fue con la intención de explorarse mejor en un aspecto emocional y personal, dejando de lado a las mujeres por un rato.

Instagram: @orlandobloom

Ahora años después, es su misma esposa, Katy Perry  (la que espera una hija de él) la que se refirió al tema. Ella indica que no sabía nada respecto a la decisión que había tomado el actor mientras lo conocía, pero al enterarse lo respetó.

Instagram: @orlandobloom

“No tenía ni idea de que estaba en ese período de su existencia. Creo que en 2016 los dos atravesábamos momentos muy diferentes de nuestras vidas y yo, evidentemente, lo respeté. En los últimos años ha sido diferente: hemos explorado juntos los misterios de nuestro amor. Uno de sus lenguajes es el de la evolución espiritual. Nos encanta el misticismo, las teorías conspiratorias, los aliens, las aventuras de la mente. Todas estas cosas nos unen mucho, definitivamente”

confesó Katy Perry a Sunday Times

AP

Unas declaraciones que no dejan de ser llamativas, más en una época tan distante a lo antiguo de no intimar hasta el casamiento. Algo que de igual forma parece haber rendido sus frutos, ya que más allá de una breve separación que tuvieron, hoy lucen como una relación ejemplar y más fuerte que nunca, que terminará de solidificarse con la llegada de su hija. En el entendimiento está la clave y no sólo en lo sexual, tal como lo demuestra la familia Bloom-Perry.

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