Por Camila Cáceres
27 abril, 2017

«Era el destino».

Justo cuando creo que entiendo a Kim Kardashian porque, como la mayoría cree, es exactamente tan superficial como nos quiere hacer creer, sale con algo difícil de creer y que te deja con crisis existencial. Mi teoría es que, como Paris Hilton, van a resultar ser secretamente genios y en 10 años más todos en el clan Kardashian-Jenner van a tener empresas multimillonarias (bueno… ya casi están en eso, ¿no?).

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Kim por fin alcanzó una conclusión sobre lo que vivió en París el año pasado, una experiencia traumática que  dejó secuelas que hemos podido presenciar con morboso horror en Keeping Up With The Kardashians, y decidió que necesitaba compartirlo con el mundo.

Para esto escogió a la animadora favorita de todo el mundo y la voz de Dory en inglés: por supuesto que hablo de The Ellen Degeneres Show.

Ellen Degeneres

Le costó al principio explicar lo que sentía, entre risa y aleteos para no llorar, mientras Ellen le ofrecía pañuelos y le recordaba que llorar era sano (y por eso Ellen es mi favorita). Finalmente Kim logró decir:

«Sé que suena loco, pero creo que me tenía que pasar. No quiero llorar, pero es tan importante que me pasara. Como que, soy una persona tan diferente. Era el destino. Creo que cosas pasan en tu vida para enseñarte cosas y esto fue—“ 

Se interrumpió antes de declarar con gran emotividad: «Yo era, ya sabes, no es secreto, que me gustaba mucho exhibir lo que tenía, definitivamente era materialista antes”.

Aseguró varias veces que no había nada de malo en «en comprar cosas y trabajar duro para poder comprarlas”, que, vamos, todos estamos de acuerdo con esto.

Si te levantas con el sol y te duermes pasadas las doce es para merecerte tus lujos, ya sean tomar ese taxi para llegar más pronto a ver a tu familia o comprarte algo estúpidamente costoso cuya única utilidad es ser lindo, y ambos estilos de vida son absolutamente válidos.

Ellen Degeneres

Aclaremos de inmediato que cuando alguien es víctima de un crimen, no importa si alguna parte de su comportamiento hizo de cualquier forma más fácil el ataque, el victimario siempre es responsable. Te agrade o no Kim Kardashian, ella no es culpable de lo que le pasó.

Eso hace tanto más increíble su emocional confesión:

“Estoy tan feliz de que esta sea la yo que mis hijos conocerán, que esta sea quien está criando a mis hijos. Porque ya no me importan esas cosas, de verdad. Como dije, todos se emocionan tanto cuando se compran cosas y, por supuesto, cuando te comprometes quieres que todos vean tu anillo, cuando te compras un auto, no importa qué tipo de auto es, lo muestras en las redes sociales. Pero ahora ya no vale la pena, ya no me importa que la gente lo vea, como me importaba antes, a pesar de que realmente creo que está bien si lo haces.

No es la persona que soy ahora”.

Ellen Degeneres

Kim continuó admitiendo que ahora está muy preocupada de la seguridad de su familia y  gasta más en experiencias que en cosas, lo que se comprueba, supongo, con sus recientes vacaciones que dejaron a todo el mundo hablando. También ha elevado mucho el nivel de exigencia al contratar guardaespaldas y tiene muchos más que antes.

Confesó con algo de vergüenza que no puede dormir sin seguridad fuera de su puerta, porque a pesar de que puede sacarle algo bueno, aún no puede dejar atrás la traumática experiencia. Volvió a describirla, con sus hijos siempre en mente:

“Es algo que no puedes describir realmente. Rezaba, sabía que me iba a ir al cielo, esperaba que mis niños y mi esposo estuvieran bien. Estoy llorando otra vez— es que pasa muy rápido, fueron unos siete u ocho minutos de tortura, pero cuando lo vuelvo a mirar y analizar, podría haber sido peor. No fueron realmente agresivos y podría haber sido mucho peor, así que no quiero sonar como que no estoy agradecida.

Lo sobreviví, estoy en casa, estoy a salvo y soy una mejor persona. Ahora puedo seguir con mi vida”.

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Esa es una lección muy sabia que todos deberíamos aprender, venga de donde venga.

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