Por Vicente Quijada
22 octubre, 2018

A la actriz le molesta que, en el cuento clásico, el príncipe bese a la protagonista sin que ella se lo permita.

A medida que pasa el tiempo, y con la nueva conciencia que se ha generado con respecto al machismo que hemos ido reproduciendo en la cultura popular, cada vez son más las obras que caen bajo la lupa de esa crítica, e incluso algunos clásicos cuentos infantiles. 

En ese contexto, Kristen Bell, quien precisamente interpreta -presta la voz, más bien- a la princesa de Disney Anna, de Frozen, se fue en contra de algunas escenas presentes en la tradicional «Blancanieves» y el aprendizaje que le deja a Lincoln y Delta, sus hijas de 3 y 5 años respectivamente.

«Cada vez que terminamos Blancanieves me aseguro de establecer contacto visual con ellas y preguntarles: ‘¿No les parece un poco raro que Blancanieves no le preguntara a la bruja por qué quería que se comiera la manzana? ¿O de dónde la había sacado?’, sostuvo Bell, en conversación con el portal Parents. «Y siempre les digo que yo no aceptaría comida de una extraña y cuando me responden que ellas tampoco lo harían siento que estoy haciendo algo bien», comenta.

Pero no es la única inquietud de la cómica actriz. «También les pregunto si no les parece raro que el príncipe bese a Blancanieves sin pedirle permiso antes, porque no deberíamos ir por ahí besando a la gente mientras está dormida», asestó, en referencia al consentimiento, un tema que ha estado muy presente en la palestra últimamente.

Y si bien la actriz no le prohibe a sus hijas ver estos títulos de Disney, sino que las guía en esa tarea, no faltaron quienes criticaron sus palabras, acusando una extrema sensibilidad en los temas que ha suscitado el movimiento feminista. «Oh, bueno, si Kristen Bell dice que es incómodo probablemente deberíamos descartar cuentos de hadas con siglos de antigüedad», espetó el columnista conservador Ben Shapiro. En esa misma línea, algunos hasta publicaron ilustraciones burlándose de la situación. 

Aún así, Bell está lejos de ser la más rígida en este asunto. La conocida actriz Keira Knightley, por ejemplo, le prohibió a sus hijas ver algunos filmes de Disney por ir en contracorriente con algunos conceptos feministas. «La Cenicienta», por ejemplo, muestra a una doncella que espera por un hombre adinerado que la saque de su realidad, en vez de ella misma tener las agallas para hacerlo; mientras que en «La Sirenita», encuentra inaceptable que la princesa renuncie a su voz sólo para estar con un hombre. 

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