Por Andrea Araya Moya
9 abril, 2021

Los padres de Isabel no querían a Felipe, y le exigieron algunas condiciones para poder casarse con su hija.

Durante sus casi 74 años juntos, la reina Isabel y el príncipe Felipe siempre se vieron como cómplices y compañeros. De hecho ella decía que Felipe era su “roca” y que siempre podía contar con su apoyo para enfrentar su rol como monarca de la corona británica. Sin embargo, si bien ambos siempre fueron muy unidos, no todo fue color de rosa. Sobre todo al inicio de su romance.

Sí, porque Isabel tuvo que luchar fervientemente para poder estar con Felipe y casarse con él. Su familia no lo quería.

Y es que tanto el rey Jorge VI como la Reina Madre creían que Felipe era un hombre “grosero, mal educado y sin modales”. Y hasta le aseguraban a Isabel que le sería infiel. Si hasta le presentaron otros hombres a la futura reina, pero ella se negó. Quería a Felipe a su lado.

Así fue como el rey Jorge VI le pidió algunas condiciones a Felipe cuando este le fue a pedir la mano de Isabel para casarse. En primer lugar tuvo que renunciar a su título de príncipe de Grecia y Dinamarca, además de dejar de lado su religión ortodoxa, y abandonar su carrera como oficial de la Royal Navy. Pero, sobre todo, también tuvo que aceptar que sus hijos con Isabel no iban a llevar su apellido. 

Y Felipe aceptó.

AFP

Sin embargo, aunque la personalidad de Felipe y su origen preocupaban a la familia de Isabel, también lo hacía el hecho de que ambos eran primos en tercer grado.

De hecho, se conocieron en 1934, en una boda de familiares. Y es que ambos son tataranietos de la reina Victoria: Isabel del hijo mayor, y Felipe de la segunda hija, la princesa Alice.

The Royal Family

Isabel apenas vio a Felipe supo que él era el hombre con quien iba a casarse. No le despegó los ojos de encima cuando lo vio.

“Ella estaba absolutamente decidida de que él era el hombre con el que iba a casarse, a pesar de la oposición de algunos miembros de la corte que pensaban que Felipe no era adecuado”.

-Philip Dampien, biógrafo real. 

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Otra de las cosas con las que Isabel tuvo que luchar por su esposo fue el uso del apellido Mountbatten, que había adoptado Felipe luego de casarse con la reina. Sin embargo, tanto la Reina Madre como el primer ministro Winston Churchill, le dijeron que no era una buena idea. Así que Isabel tuvo que confirmar con una declaración en 1952 que sus hijos llevarían el apellido Windsor.

Felipe quedó devastado con esta noticia y se sentía “como una ameba”, por lo que no evitó hacerle notar este sentimiento a su esposa, quien en 1960 volvió a discutir el tema con las autoridades, llegando al acuerdo de que todos los miembros reales que no fueran príncipes o princesas podrían llevar el apellido Mountbatten-Windsor. Como el hijo de Harry y Meghan, por ejemplo.

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Sin embargo, pese a todas las restricciones que tuvieron que sortear para estar juntos, Felipe siempre se mostró muy atento a Isabel y la apoyó en todo momento para que ella pudiera reinar tranquila.

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Así mismo, eran tan cómplices que Felipe hasta le decía a Isabel “mi repollo”, según se expresó en la película “The Queen” (2006), y confirmó el guionista Peter Morgan a The Times.

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