Por Andrea Araya Moya
15 julio, 2019

El matrimonio de sus padres fue el reflejo del que tendría ella con el príncipe Carlos.

La historia de Lady Di era de sentimientos encontrados. Por un lado era una de las personas más queridas del mundo y muchos la admiraban, pero su vida a puertas cerradas era increíblemente triste, excepto por sus hijos. La princesa experimentó el dolor durante todo su matrimonio, pero ese no fue precisamente el inicio de todo, pues su vida probablemente nunca encontró enormes momentos de felicidad.

Mucho antes de que sus problemas matrimoniales con Carlos comenzaran, Lady Di tuvo una infancia «infeliz». Al menos así solía describirlo ella.

Los padres de Diana, Lord John Spencer, vizconde de Althorp y Frances Burke Roche, hija del IV barón de Fermoy, lucharon públicamente uno con el otro y pusieron a sus cuatro hijos al medio, en especial Diana y Charles, de siete y cuatro años. La separación de los padres afectó en demasía a la pequeña Diana, más de lo que cualquiera podría pensar.

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Los dos hijos menores optaron por irse con su madre, mientras que su padre se las ingenió para hacerlos volver a su hogar y quedarse con la custodia. Pero las cosas no quedaron ahí.

Con el paso de los años, ambos padres peleaban duramente por la custodia de los niños, llegando incluso a obligarlos a elegir. Y en ese momento Diana tuvo que tomar una de las decisiones «más agonizantes» de su vida, según recordó en una entrevista.

Cuando Diana tenía sólo ocho años fue invitada a ser una de las pajes de la boda de su prima. Para ello, la pequeña tenía que usar un vestido y ambos padres le regalaron uno, muy distintos.

«Recuerdo la más agonizante decisión que he tenido que tomar. Era paje en la boda de mi prima y para ir al ensayo tenía que usar un vestido. Mi madre me dio un vestido verde y mi padre me había dado un vestido blanco, y los dos eran adecuados. No puedo recordar hasta hoy cuál elegí, pero recuerdo estar totalmente traumatizada porque mostraría favoritismo (por uno de los padres)»

-Diana en «Diana: in her own words»

Para Diana, ese fue un momento duro que jamás pudo olvidar. Pero no fue lo único que marcó su infancia.

Diana nació dentro de la aristocracia británica. Estaba destinada a pertenecer a la élite, incluso poder convertirse en conde, pero para eso debía haber nacido hombre. Y eso también le trajo tristeza.

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Lady Di fue la tercera hija de la pareja y todos estaban decepcionados, pues sus padres estaban seguros de que nacería hombre, y ni siquiera habían pensado en un nombre si era mujer. La llamaron «bebé Spencer», mientras buscaban un nombre de mujer, hasta que le pusieron Diana por su bisabuela y Frances, por su madre.

Incluso Diana había nacido después de que la madre, Frances, había visto morir a su recién nacido varón, quien sólo estuvo en el mundo por 10 horas.

Diana creció escuchando las historias sobre su nacimiento y siempre creyó que era «decepción» y «molestia» para sus padres. Y eso arruinó su autoestima, incluso cuando después nació el esperado varón de la familia y las diferencias entre hermanos se hicieron evidentes.

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Por otro lado, el matrimonio de John y Frances se quebraba cada vez más. Acaloradas peleas y discusiones se tomaron la casa de los Spencer. Incluso Diana presenció una violenta discusión entre sus progenitores. Su padre golpeó a su madre con una bofetada.

Pero el matrimonio llegó a su fin cuando Frances conoció al empresario Peter Shand Kydd, un hombre opuesto a John Spencer: amable, preocupado y cariñoso. Y, se dice, que comenzaron un intenso romance.

Mientras John era catalogado como «una inocente víctima», Frances fue tratada de «egoísta y villana», incluso como «la otra mujer». Pero no la detuvo de comenzar una nueva vida. Y se llevó a sus dos hijos menores.

Pero la lucha por los niños los convirtió en peones en batalla. Y ellos nunca pudieron acostumbrarse a las niñeras que tenían en casa de su padre, pues cambiaban constantemente y se convirtieron en blanco de odio de los pequeños porque John las elegía hermosas y los niños creían que quería reemplazar a su madre.

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Por otro lado, Frances descubrió que una de las niñeras ponía laxante en la comida de su hija mayor para castigarla, provocando que la niña tuviera dolores estomacales, mientras que otra golpeaba a Diana y otra provocaba que esta y su hermano se golpearan «a cabezazos».

Pero Diana pudo salir adelante y ser «una niña normal», pero con una tristeza que no se acabó hasta que tuvo a William y Harry.

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