Por Antonio Rosselot
9 julio, 2019

Cuando la luz del sol impacta en las paredes azules de Chefchaouen, se genera una atmósfera tranquila y agradable, especial para recorrer la ciudad a pie. ¡Es un destino obligado en el mundo árabe!

Dentro de los maravillosos asentamientos humanos en el mundo se pueden encontrar muchos pueblitos y ciudades que tienen elementos destacables: las pequeñas casitas blancas en las islas de Santorini (Grecia), los templos montañosos en Nepal, o la ciudad flotante de Venecia, por ejemplo. Pero como Chefchaouen, una ciudad ubicada en el norte de Marruecos, no hay nada igual: sus paredes están todas pintadas de color azul.

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Hay muchas historias y mitos que tratan de explicar por qué esta ciudad es azul, pero no hay nada confirmado aún. La más comentada se remonta a la década de 1930, cuando llegaron muchos judíos refugiados a dicha ciudad: pintaron las calles y casas de azul para simbolizar el cielo, lo que era un símbolo de la importancia de llevar una vida espiritual.

Por otra parte, se comenta que el color fue elegido para espantar a los mosquitos, que no gustan del agua. Pero también se dice que se pintó en los años 70 simplemente para atraer a más turistas.

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Chefchaouen está ubicado en medio del cordón montañoso del Rif, a pocos kilómetros de las ciudades más grandes del norte marroquí: Tánger y Tetuán. Su calidad de ciudad de montaña la hace relativamente difícil de visitar, pero cada vez hay más posibilidades de llegar, ya sea desde las ciudades mencionadas o desde Fes, otro de los polos turísticos del país.

Ubicación de Chefchaouen (Google Maps)

En Chefchaouen —también conocido como Chaouen— se pueden encontrar todo tipo de artesanías locales y una arquitectura muy interesante, que mezcla las raíces árabes con la influencia española de la zona. Además, cuando la luz del sol impacta en las paredes azules, se genera una atmósfera tranquila y agradable, especial para recorrer la ciudad a pie.

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Otro de los atractivos de la Ciudad Azul es la facilidad para encontrar marihuana, algo que los turistas saben aprovechar muy bien. En la zona hay grandes plantaciones de cannabis, las que además sirven para hacer el tan apreciado kief y una que otra infusión «chistosa». Sin embargo, es nuestra responsabilidad recordarles que en este país es ilegal el cultivo y consumo de cannabis, aunque en la práctica se tolere.

Si bien este lugar ha sido invadido de a poco por la industria turística, aún mantiene un aire de originalidad inconfundible, que lo hace ser un destino muy atractivo e imperdible. El mundo árabe está lleno de secretos y tesoros, y éste es uno de ellos.

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Sólo que en vez de ser dorado, es de color azul.

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