Por Antonio Rosselot
8 septiembre, 2021

“Si la señora Spears quiere acabar con la tutoría y cree poder hacerse cargo de su propia vida, el señor [Jamie] Spears cree que ella debería tener esa chance”, apuntó la abogada del padre de la cantante, que se encarga de sus decisiones económicas y profesionales desde 2008.

Después de años y años de control, silencio y frustración, todo indica que Britney Spears está cada vez más cerca de recuperar su libertad. Luego de que su padre Jamie, que cumplió —no sin polémica— el rol de tutor de la cantante desde 2008, decidiera abandonar su labor hace unos meses, hoy ya es casi oficial.

¿Por qué? Porque Spears padre ya inició los trámites legales necesarios para dejar de ser el tutor de su hija, presentando una petición para terminar con la tutoría en la Corte Superior de Los Angeles (EE.UU). De acuerdo al documento, Britney “tiene el derecho a que la Corte considere seriamente si esta tutoría ya no es requerida”.

“Tal como el señor Spears ha dicho en varias ocasiones, quiere todo lo mejor para su hija. Si la señora Spears quiere acabar con la tutoría y cree poder hacerse cargo de su propia vida, el señor Spears cree que ella debería tener esa chance”.

—Vivian Lee Thoreen, abogada de Jamie Spears, en la petición—

La artista de 39 años había intentado sacarse a su padre de encima dos veces antes, y el año pasado declaró que no volvería a presentarse en un escenario si él mantenía el control sobre sus decisiones. Además, comentó que la tutoría era “abusiva” y que si no cumplía con las condiciones que le ponían Jamie o sus representantes, le decían que no podría ver a sus hijos.

Invision

Estas buenas nuevas son un triunfo tanto para la cantante como también para sus seguidores, que se movilizaron por cielo, mar y tierra protestando contra la tutoría con el hashtag #FreeBritney. Miles de ellos temían que Jamie estuviese explotando a su hija para su propio beneficio, pero él ha negado repetidamente todas las acusaciones de abuso en contra suya.

Recordemos que Jamie Spears se hizo cargo de las decisiones económicas y profesionales de su hija en 2008, cuando la artista estaba en una de sus peores etapas de salud mental y le quitaron la tuición de sus hijos.

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Pero ya han pasado 13 años, y no es normal que una mujer de 39 años —y con todo un trabajo de salud mental detrás— esté maniatada con su propia vida. Por el bien de Britney, ¡ojalá esto se resuelva pronto!

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