Por Ronit Rosenberg
10 julio, 2018

Se robó la atención en el bautizo de su hermano, el príncipe Louis.

Sí, tiene solo 3 años pero desde que nació dejó claro de inmediato quién manda en su familia. Desde muy pequeñita la Princesa Charlotte, hija de al medio de  los duques de Cambridge William y Kate, demostró un especial carácter.

La Reina Isabel II, su bisabuela, afirmó una vez en un evento público que “Charlotte es muy mandona con su George, su hermano mayor”. Luego, nos enteramos que la pequeña tan solo con 2 años ya sabía hablar un poco español gracias a su niñera española y repetía como loro todas las palabras.

Kensington Palace

Y cómo olvidar su primer día de escuela. Aquella foto de la pequeña posando en su abrigo rojo vino con una tierna y pícara sonrisa, dio la vuelta al mundo. Realmente ha nacido para ser princesa, pues tiene una personalidad de una niña muchísimo más grande, saluda con desplante a las cámaras y sabe que los ojos están puestos en ella.

Y bueno, también como princesa sabe que puede ser diva y tiene constantemente momentos de berrinches. Le da igual que sea en un evento formal de la reina o en el patio de su casa (o palacio).

Chris Jackson

Se robó la atención en la boda real de sus tíos Harry y Meghan. Saludó como si el evento fuese de ella, hizo caras divertidas en plena situación protocolar y, sin duda, cautivó con su inocente ternura.

Jackson Brady

Y ahora nuevamente tomó el protagonismo en el bautizo de su pequeño hermano, el Príncipe Louis.

Seguramente al pequeño Louis no le importó nada que su hermana mayor le quitara el foco, pues el pequeño solo dormía plácidamente en los brazos de su madre. Charlotte aprovechó la circunstancia y dejó claro que ella es la que manda. 

PA

El bautizo se llevó a cabo en la Capilla Real en el Palacio de St James y, como de costumbre, afuera del lugar se reunieron cientos de fotógrafos expectantes a la llegada de la familia real.

Normalmente a la pequeña Charlotte le encanta posar para las cámaras…pero así como todos tenemos días mejores y peores, en ese momento no estaba de su mejor humor y se lo hizo saber a los fotógrafos.

La princesita venía caminando de la mano de su papá saliendo de la capilla, tras la ceremonia de bautizo, cuando miró a los fotógrafos y les dijo clarito con aire de desdén: “Ustedes no vienen”.

Como si fuese poco lo anterior, la pequeña quizo asegurarse de que todos hayan entendido su orden y siguió caminando pero mirando de reojo hacia atrás para fiscalizar que se quedaran allí parados en su lugar. 

William escuchó lo que dijo Charlotte, la miró, luego miró a los fotógrafos, y después les ofreció, un tanto incómodo y un tanto divertido por la chispa de su hija, una incómoda sonrisa.

PA

Claramente el comentario no se lo tomaron mal porque venía de Charlotte, quien tiene 3 años solamente y todos saben cómo es. Sin embargo, si hubiese venido de alguien de adulto de la corona, la historia no sería la misma. 

Y aunque es solo una niña y no tiene filtro, seguramente sí lo decía en serio porque para quién no es molesto tener una cámara todo el tiempo pendiente de uno. Estaba muy recelosa que los fotógrafos asistieran a la once que había preparada en la Clearence House, para celebrar el bautizo.

PA

Seguramente la pequeña escuchó que los fotógrafos no vendrían porque se trataba de una velada privada e íntima, sin prensa, con la asistencia de los duques de Sussex y su abuelo el Príncipe Carlos y Camila. O, tal vez, a sus 3 años ya es una experta en protocolo y sabe que los fotógrafos no se acercan a sus residencias privadas. 

En una de esas, si hubiese sabido que se serviría una torta de frutas de hace ¡7 años! – de la boda de sus padres- no le hubiera importado compartir…

Sea como sea, ¡la amamos!

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