Por Camila Cáceres
18 abril, 2017

Como pocas, logró estar a tono con la celebración del domingo y el festival de California. Es que la Reina se debe a sus súbditos.

La familia Real se reunió para la tradicional celebración de Pascua. El grupo compuesto por la Duquesa de Cambridge, el Príncipe William, la Princesa Eugenie, la Princesa Beatrice y el Príncipe Edward debió esperar a su querida abuela, Su Majestad Elizabeth II, por algunos minutos, instancia que los paparazzis fotógrafos aprovecharon para capturar sus mejores looks dominicales.

Mi abuelita estaría orgullosa.

PETER NICHOLLS

El conjunto de Kate era uno que ya había lucido para su tour en Canada el 2016, perfecto para un día soleado y primaveral (o tan primaveral como pueda ser Inglaterra), acompañado por una simple y clásica gorra y zapatos (y esposo) a juego.

Los presentes notaron que Kate hizo una pequeña venia al llegar Su Majestad, cosa que aparentemente debe hacer la primera vez que la ve en el día, aunque sea Duquesa.

PETER NICHOLLS

Pero fue la Reina quien generó el mayor impacto, no sólo por su llegada ligeramente tardía (en realidad el resto llegó demasiado temprano— es la Reina, después de todo), sino por el tono de su ropa, un calipso que se robó todas las miradas.

PETER NICHOLLS

Ya se sabe que a Elizabeth II le gustan las tenidas de colores un poco excéntricos (larga vida a la pantalla verde) y esta vez definitivamente no fue la excepción. Además del brillante tono azul que no puede no recordarte un lápiz destacador en finales o las mechas de Kylie Jenner en el Coachella, sus accesorios fueron las clásicas perlas, guantes negros y flores.

PETER NICHOLLS

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