Por Fernanda Peña
7 junio, 2017

Fue ampliamente criticada por su comportamiento durante los siete días previos al sepelio, pero nadie se esperaba esto.

Era el 6 de septiembre de 1997, exactamente una semana después de la muerte de la Princesa Diana al interior del Puente del Alma. Mientras el mundo seguía consternado por la trágica manera en la que terminó su vida, la Reina Isabel II recibía fuertes críticas por su extraña actitud de guardar silencio, lo que significó -para muchos- un doloroso “aquí no ha pasado nada”.

Más de 2.500 personas sintonizaron el funeral, mientras que otros tres millones acompañaron el desfile de la guardia real por las calles de Londres, con el ataúd de la princesa.

Como era de esperarse, la ruta pasó por el Palacio de Kensington y la familia real aguardaba afuera, el paso del ataúd. Fue allí donde la Reina Isabel II tuvo un gesto que tomó a todos por sorpresa.

Un video de los medios de comunicación captó el extraño movimiento de la reina: ella inclinó su cabeza en una especie de reverencia.

El gesto fue inesperado desde todo punto de vista. En especial, porque es la Reina quien está acostumbrada a que otros se inclinen ante su majestad, mientras ella no está obligada a inclinarse ante nadie. Se trató de un gesto de solemnidad que ella rara vez hace, y es más extraño aún, que lo haya hecho por su antigua nuera.

Sabemos que la muerte de la Princesa Diana está rodeada de polémica y mistero, ahora ¿Qué opinión merece el gesto de la Reina Isabel II?

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