Por Ronit Rosenberg
25 abril, 2018

Podemos entender de inmediato qué le dice Trump. Sólo basta mirar sus labios.

La Primera Dama de Estados Unidos está empoderada. Después de todos los escándalos sexuales y misóginos de Donald Trump, en vez de crear una polémica y renunciar a sus labores (todos tenemos cierta dignidad), tomó las cosas por el timón: Se mandó a cambiar sola a Mar a Lago -en el avión presidencial- por unos días después de lo sucedido con la actriz porno Stormy Daniels y volvió recargada. 

Chip Somodevilla

Desde que la pareja llegó por primera vez a la Casa Blanca, fue evidente para todos que se llevaban bastante mal y que Trump era un real tirano con ella. Mientras Barack Obama tomaba por la espalda a su mujer y la incluía siempre primero, el nuevo emblemático Presidente dejaba todo el tiempo atrás a Melania. Casi parecía que no le interesaba que estuviese ahí.

Chip Somodevilla

Pero, como dicen por ahí, la venganza es dulce, ¿no? Ahora cada vez que Trump se quiere hacer el lindo con Melania para aparentar frente a las cámaras, ella lo rechaza de la manera más épica posible. Ni se molesta en disimular.

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La primera vez que vimos una escena del estilo fue durante su visita de Estado a Israel. Se bajaron del avión presidencial y Donald estiró su mano hacia atrás para tomar la de Melania y ella se la negó. Pero esta vez fue aún más excepcionalmente divertido. El Presidente de Francia, Emmanuel Macron y su esposa, Brigitte, aterrizaron en Washington, siendo la primera visita en que Trump y Melania son dueños de casa. 

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Estaban allí los cuatro sacándose la foto oficial, cuando el oportuno Trump pensó que era una excelente idea para ponerse “cariñosito” con su esposa. Comenzó poco a poquito a estirar sus dedos hacia la mano de Melania. Primero, el meñique. Después, empieza a mover los otros dedos tal vez ¿por si Melania no se había percatado? Ella sutilmente -o no tanto- mantiene rígida la mano y toma distancia con su cuerpo, con su tradicional rostro de funeral.

Y si te fijas bien, además le hace una mueca al estilo ventrilocuo que hasta China se notó que fue un ¡córtala, déjame en paz! Trump, claramente muy incómodo. Mira para abajo, y luego intenta disimular saludando a los presentes.

Él hasta dice “gracias”, ¿habrá sido a ella?. “Gracias por tomar mi mano”.

La espléndida Melania

¿Qué le habrá pasado a Trump que de pronto le vino un ataque de amor? A mi me huele a celos. Sí, celos. Unos minutos antes de que esa escena ocurriera y enloqueciera a todos los cibernautas y televidentes, Melania se mostró como una diva frente al Presidente Macron, quien quedó absolutamente encantado con ella luego de besarle su mano. Algo que a Donald no le gustó pero para nada…su rostro es genial.

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No podemos dejar de mencionar que Melania lucía espléndida. Supuestamente hay un protocolo en estas visitas de Estado donde ninguna Primera Dama debe lucir tan llamativa para no opacar a la otra, pero es Melania y ella no conoce de protocolos ni reglas. Vistió un traje de dos piezas blanco del diseñador Michael Kors de un valor sobre los 2 mil dólares y el objeto que se robó toda la atención fue su flamante sombrero de Hervé Pierre. Sin duda, opacó a la sencilla Brigitte, quien escogió un diseño atemporal y clásico de Chanel.

Mark Wilson
Chip Somodevilla

Trump no tiene vuelta. Después se preguntará por qué lo rechazan…insiste en dejarla atrás, pero a Melania no le importa porque ella ahora se ha puesto sus altísimos tacos del poder.

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