Por Francisco Armanet
12 septiembre, 2017

Varios medios la han publicado, algunos aseguran su veracidad, otros la niegan tajantemente.

Porque la hemos escuchado, todos sabemos que Freddie Mercury fue dueño de una de las voces más prodigiosas que el mundo jamás haya escuchado. Porque lo hemos visto, sabemos también que su puesta en escena lo convertía, cada vez que daba un concierto, en un hombre que parecía ser dueño del planeta. Se sentaba en el piano, tocaba y cantaba. Se ponía de pie, tomaba el micrófono, bailaba, invitaba al mar de fanáticos a cantar con él, y todos lo hacían. Era de esperar que así fuera, pues todos sabían que era poco probable que naciera otra persona como la que estaba en ese momento sobre el escenario.

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Pero así como Freddie Mercury dejó un poderoso legado que todos conocemos, hay varios detalles sobre su vida y carrera de los que el mundo no se ha enterado. Poco saben, por ejemplo, que su verdadero nombre era Farrokh Bulsara, que nació en Tanzania el 5 de Septiembre de 1946 y que asistió a la escuela St Peter’s en India. Durante sus años como estudiante, brilló por un talento que no sólo reflejó en la música. Fue buen boxeador, pero su madre consideró que la disciplina era demasiado violenta y lo incitó a practicar otro deporte, entonces se dedicó al tenis de mesa. Resultó ser tan bueno que luego de unos días, ninguno de sus compañeros quería jugar contra él.

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Pero no fue hasta que entró por primera vez a la clase de música cuando el profesor se dio cuenta de que no estaba solamente frente a un alumno medianamente talentoso. Freddie, como ya lo habían apodado sus amigos y familiares, tocó la flauta y en la sala no voló una mosca. El resto de los estudiantes se asombraron y al profesor se le erizó la piel. El don de aquel chico de dientes grandes había quedado develado por primera vez. De ahí en adelante, todo sería éxito.

A los 18 años, Freddie llegó a Inglaterra junto a su familia escapando de la revolución que atravesaba Zanzíbar (actual Tanzania). Comenzó a instruirse musicalmente y formó Queen.

Flipada

Y para nadie es ajeno lo que ocurrió después. Freddie Mercury alcanzó la fama dentro de poco tiempo, llenó estadios, se posicionó en la cima de todos los rankings a nivel mundial, el dinero se acumuló en sus bolsillos y la popularidad que ya había ganado comenzó lenta pero firmemente a traer sus respectivas consecuencias. Aunque no podríamos atribuir el consumo de drogas de Mercury únicamente a su fama, fue él mismo quién SUPUESTAMENTE se pronunció sobre el tema para señalar el inmenso poder destructivo que tiene la cocaína. El mismo Elton John, (cita verídica) dijo una vez que “apenas podía seguirle el ritmo a las fiestas que organizaba Freddie Mercury”

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Dejando de lado la homosexualidad que mantuvo oculta durante décadas (Brian May, guitarrista de Queen, afirmó que nunca se enteró de aquello), así como el hecho de haber contraído sida (enfermedad que anunció públicamente poco antes de morir), varios medios aseguran que Freddie escribió una carta hasta el día de hoy mantenida bajo un relativo anonimato.

Y si bien la causa oficial de su muerte fue una bronconeumonía complicada por el sida en el año 91, recientemente se ha creado una polémica respecto a esta supuesta carta que el cantante habría redactado antes de morir en el hospital en Kensington, Londres. El escrito, cuya veracidad ha sido negada por algunos sitios, mientras que otros lo han publicado como verdadero, dice así:

 “Cuando la conocí tenía 16 años. Fuimos presentados en una fiesta por un tipo que decía ser mi amigo. Fue amor a primera vista: ella me enloquecía, nuestro amor llegó a un punto, que ya no conseguía vivir sin ella. Pero era un amor prohibido, mis padres no la aceptaron y fui expulsado del colegio y empezamos a encontrarnos a escondidas. Ahí no aguanté mas, me volví loco. Yo la quería, pero no la tenía. Yo no podía permitir que me apartaran de ella. Destrocé el coche, rompí todo dentro de la casa y casi maté a mi hermana, estaba loco… Hoy tengo 45 años; estoy internado en un hospital, soy inútil y voy a morir abandonado por mis padres, amigos y por ella. Su nombre: Cocaína. A ella le debo mi amor, mi vida, mi destrucción y mi muerte”.

Sea o no verdadera la carta, el legado de Freddie Mercury continúa y continuará siempre intacto.

Las siguientes son las últimas fotos tomadas al cantante mientras vivía. 

En su casa en Kensington, Londres.

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Siempre lo recordaremos como a un grande…