Por Francisco Armanet
24 octubre, 2017

“Me estoy quedando sin aire”, dijo durante el concierto en Bogotá, horas después de la excesiva fiesta.

Gustavo Cerati se convirtió en la voz de toda una generación. Fueron millones los fanáticos que vibraron con su música mientras estaba vivo, y tal vez cientos de millones los que han continuado haciéndolo desde que el líder de Soda Stereo perdió la vida aquel fatídico 4 de septiembre del 2014 en Buenos Aires, Argentina. Y es que el músico tenía un talento que dentro de Latinoamérica sólo hemos visto en artistas de la talla de Charly Garcia, Luis Alberto Spinetta, Luca Prodan, entre pocos otros. Porque sí, el legado de Cerati es absolutamente comparable con el de ellos, y tal vez fue la misma magnitud de su obra lo que hizo que nadie pudiera creer cuando la noticia del grave accidente cardiovascular comenzó a difundirse en 2010.

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Luego de eso, Cerati pasó 4 años en coma y murió finalmente a causa de una infección respiratoria.

Las declaraciones que se dieron para explicar por qué el músico se había desplomado en los camarines luego de su último concierto en Bogotá hicieron alusión a la gran cantidad de cigarrillos que consumía diariamente. Su madre Lilian Clark y el resto de los familiares corroboraron la veracidad de los informes, sin embargo, lo que han sostenido varios de sus compañeros de trabajo, amigos y novias, dista mucho de dicha versión. Tanto su biógrafo Paul Morris como varias fuentes colombianas, entre ellas Las 2 Orillas, dieron íntimos detalles de la cercana relación que mantenía el cantante con las drogas, y a su vez, narraron cómo fue, según testigos, la última fiesta de Gustavo antes del coma.

Las 2 Orillas señaló que Natalia, mujer muy cercana a Cerati y conocedora de su carrera, explicó lo que ocurrió la última vez que ella lo vio con vida, “él estaba sentado en una de las mesas del bar Armando Record’s de Bogotá, rodeado por un séquito de bellas jovencitas, fumando y esnifando cocaína. Muchos al percatarse de la presencia del cantante se quisieron acercar pero al ver que su rincón estaba cerrado por unos cordones de seguridad prefirieron dejarlo tranquilo”.

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Los fans que llegaron a aquel bar, sin saber que ahí terminaría la noche el artista argentino, lo hicieron después de verlo cantar 21 canciones durante dos horas aquel jueves 13 de mayo de 2010 en el Coliseo El Campín. Cerati bebió varios vasos de whisky y se fumó unos seis cigarrillos durante su última presentación en Colombia en la gira del álbum Fuerza Natural. Uno de los comentarios del cantante que aún reposan en la memoria de Natalia fue cuando entre canción y canción el ex vocalista de Soda Stereo preguntó: “¿Bogotá se ha subido más? Me estoy quedando sin aire”.

Las versiones de colegas indican que durante la seguidilla de conciertos por todo América, la rutina de Cerati no habría sido muy diferente: fumar, beber, rematar la noche de fiesta después de sus shows, consumir cocaína, Viagra y tener sexo.

“En el Waterfront Theater del American Airlines Arena de Miami cuentan, quienes presenciaron el recital, que se lo veía bastante delgado y que se bebió varios vasos de whisky mientras duraba la actuación, que fue impecable”, escribió el periodista Tomás Eliaschev.

El Viagra habría tenido un papel determinante.

El estimulante sexual apareció con la última novia que tuvo el cantante, la modelo argentina Chloé Bello. Cercanos a Cerati, quien en aquella época tenía 51 años y Chloé tan solo 22, revelaron que él comenzó a consumir Viagra para tener relaciones sexuales con la mujer, pues “lo tenía muy enamorado”. Incluso, Chloé lo acompañó en la gira casi que hasta el último concierto; habían compartido en Los Angeles, Acapulco, Lima y Medellín, pero la modelo no viajó a Bogotá por un compromiso laboral.

Cerati junto a Chloé Bello

La Chachara

Luego del accidente cerebrovascular, los familiares de Cerati le pidieron a Chloé Bello que se alejara. Asumían que los excesos del cantante se habían intensificado con la energía de una mujer tan joven.

“No fue un estado de euforia repentino, sino una ingestión de alcohol mezclado con pastillas para prolongar la actividad sexual, algo que tenía prohibido porque era hipertenso”, reveló una especialista del hospital Fleni en Buenos Aires.

Natalia a su vez, añade: “(Cerati) Andaba metiéndose una líneas y tomando whisky. Él en su fiesta y todo el mundo mirándolo”.

El desenlace indica que cuando se prendieron las luces para echar a la gente del bar, Cerati quiso seguir la rumba y se a la casa de Julio Correal para continuar: “esa madrugada terminamos tomando una cerveza y hablando de la familia”, confesaría posteriormente el reconocido empresario argentino.

Las 2 Orillas, añadió en su relato:

“Gustavo Cerati, con la resaca más fuerte de su vida, viajaría el 14 de mayo a Caracas para presentarse al día siguiente en la Universidad Simón Bolívar. De la suite del hotel salió solo para ir al concierto. Llegó bajo de nota, pero al subirse al escenario trató de cambiar su actitud. ‘Ese concierto se hizo en una zona montañosa del sureste de Caracas y con las luces y eso habían muchas mariposas y animalitos voladores que se le estaban enredando a Cerati en el cabello y él justo dijo, muy simpáticamente, que tenía muchas cosas en la cabeza’, cuenta María Alejandra Moleiro, una de las asistentes”.

Pero Cerati estaba ya tan físicamente deteriorado que durante todo lo que duró su último concierto en Bogotá tomó sólo un vaso de whisky (cantidad mucho menor de lo habitual) y no quiso fumar. Sin duda estaba mal. Testigos del show recuerdan que, casi como por instinto, Gustavo preguntó al público dónde iba a seguir la fiesta.

Foto del cantante durante el concierto en Bogotá.

La Chachara

“Bueno, ¿dónde va a ser la rumba?”, dijo. Pero muchos se quedaron esperándolo en un bar muy conocido de Caracas, porque él no llegó.

Y es que el mítico cantante al que sólo su madre podía frenarle los excesos, no quiso continuar la fiesta. Muy por el contrario, era tan fuerte su dolor de cabeza que pidió ser llevado al hospital. En el camino sintió que una de sus piernas se le paralizaba, lo que parecía anunciar lo peor, ya que muchos años antes fue ese mismo síntoma lo que hizo que los doctores lo obligaran a dejar la cocaína, el alcohol y los cigarrillos, pero Gustavo había recaído y con creces.

En el hospital fue medicado. Al día siguiente le dieron el alta y luego volvió al hotel, pero después del almuerzo todo terminó. El cantante se desplomó súbitamente y perdió el conocimiento. Cuatro años pasaron desde aquella última noche hasta el 4 de septiembre de 2014, cuando Gustavo Cerati, sobre la camilla del hospital, dejó de respirar.

 

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