Por Pamela Silva
17 julio, 2018

Se burlaban de como luce su rostro, pero la verdad era demasiado dolorosa como para contarla.

Kalina de Bulgaria es una princesa, aunque no como las que oímos hablar normalmente. Es hija de Simeón II, último rey de Bulgaria que se hizo con el trono a los seis años y que tras tres de reinado fue obligado a abdicar, por un referéndum que puso fin a la monarquía. Desde entonces, la familia vive en el exilio y se radicaron en España. Así que Kalina es conocida como Kalina, princesa de Bulgaria pero no tiene familia real, corona ni trono.

Se casó en 2002 con Kitín Muñoz, uno de los exploradores y viajeros más famosos de España. Juntos tienen un hijo de 10 años, Simeón Hassan -quien habla árabe y hace de traductor de sus padres cuando están de viaje-.

En los últimos años Kalina ha hecho noticia más por su apariencia, que muchos aseguraban se debía a un exceso de cirugías plásticas, que por sus logros o trabajos. De hecho, a comienzos de julio acompañó a su marido en una conferencia que estaba daba por los 40 años que lleva explorando el mundo y lo que más destacó fue apariencia.

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Fue en ese momento cuando Kitín Muñoz decidió que estaba harto de los comentarios y especulaciones que rondaban a su esposa, así que concedió una entrevista con el medio ¡Hola! en la que no sólo se mostró muy molesto, sino que también decepcionado de la gente.

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«Cuando tenía ocho años, en el colegio se partió las dos paletas de los dientes. En el 1999, estudiando arte en Londres, fue a un dentista para ponerse fundas con la mala suerte de que el dentista perforó demasiado la base del hueso. Esto le causó serios problemas, una infección y una nueva intervención. Durante mi expedición en el año 2000 (…) estando en mi campamento recién llegada de Londres, se le reprodujo la infección. Nadie le dio importancia, pues al principio parecía un pequeño problema (…). Pasaron días a pesar de tener dolores y molestias, los combatió, con antibiótico y anti doloroso».

Kitín Muñoz.

Pero eso no fue lo peor de todo, porque a pesar de que estaba adolorida Kalina decidió continuar con la expedición y zarpó junto a su marido y el resto del equipo.

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«En esos días comenzó la expedición y nos fuimos al mar, ella iba en un barco de apoyo. La imposibilidad de ir a un hospital y las condiciones en el mar provocaron que la infección avanzara y se agravara, afectando a parte del ojo. Tuvimos que evacuarla de urgencia y fue operada, también de urgencia, dando prioridad a limpiar la infección y causando daños de tipo estético, que no tenían importancia en ese momento pues lo vital era salvar el ojo y la nariz de la infección». 

-Kitín Muñoz.

Durante años, la apariencia de Kalina ha dado mucho de que hablar. Nadie se cuestionó que su rostro podría haber cambiado por temas de salud, sino que la mayiría asumía que se trataba de una obsesión con las cirugías que se salió de control (y varios tenían muy poco reparo en burlarse de como luce actualmente).

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«Todas las absurdas teorías de las diferentes operaciones y tratamientos estéticos de Kalina no son otra cosa que desinformación. Estamos cansados de ver cómo se frivoliza con un tema tan serio de salud».

No solo Muñoz habló durante la entrevista, sino que la misma Kalina dio declaraciones a la misma revista que su esposo sobre lo doloroso que han sido estos años para ella. Y sobre todo, lo importante que fue su hijo para decidirse a compartir su historia.

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“Me parece muy doloroso que se frivolice con algo que para mí fue un trauma y que me pudo costar la vida o haberme quedado ciega.Tengo el umbral del dolor altísimoy nadie imagina lo mal que lo pasé. Esos momentos no se lo deseo a nadie y me molesta que encima hayan sido dos mujeres, una periodista y una doctora, las que se hayan inventado cinco operacionesde estética en mi rostro para dar una información falsa y con muy malas artes.

Duermo muchas horas porque el descanso es fundamental, entreno a mis caballos a diario, mi marido me prepara con tablas en el gimnasio, llevo una alimentación sana y naturalno bebo ni fumo, no hago nada de vida social, me ocupo de mi hijo y vivo al margen de dimes y diretes pero muchas veces te llegan cosas que te hieren. Mi hijo ya se entera de casi todo y no voy a permitir que sufra leyendo críticas falsas contra su madre. Superé el cambio de mi físico porque siempre tuve claro que lo importante era salvar mi vida y mi vista”.

-Kalina de Bulgaria.

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Cuando nos enfrentamos a este tipo de cosas no nos queda de otra sino cuestionarnos a nosotros mismos, todas las veces que nos hemos burlado -quizá involuntariamente- de como luce alguien sin conocer su historia personal. Todas las veces que hemos pensado que alguien es “feo” o “ridículo” sin conocerlos.

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Que historias como las de Kalina sirvan para que tratemos, lo más posible, de ser un poco menos prejuiciosos en nuestro día a día.

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