Por Lucas Rodríguez
6 noviembre, 2019

Las estadísticas analizadas del Reino unido no mienten. Y eso que ni siquiera estamos hablando de quién luce mejor al mando de un vehículo.

La vida en comunidad no para de enseñarnos una serie de mitos que desgraciadamente, no nos damos el tiempo de poner en duda antes de asumirlos. A pesar de que es cosa de abrir los ojos para darnos cuenta que no es cierto que todos los hombres son sucios o no saben cocinar, la idea sigue esparciéndose. Al mismo tiempo, mitos como que las mujeres son todas sensibles, demasiado preocupadas, o el que nos compete hoy, pésimas conductoras, hacen más daño que bien. 

Pero la verdad era que es tan fácil como revisar las estadísticas para dar con la verdad. No solo las mujeres no son peores conductores que los hombres, sino que incluso son conductores mucho más calmadas, pacientes y respetuosas. Era cosa de mirar a las estadísticas, como lo hizo Confused.com

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Pegando una revisada al detalle de las ofensas automotrices cometidas en el último año en Inglaterra y Gales, la gente de Confused dieron con un número imposible de negar: el 79 por ciento habían sido cometidas por hombres. Ese es un número difícil de debatir.

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Junto con esto, de las 1.4 millones de cobros a las empresas de seguros por daños a los automoviles, la cantidad cometidas por hombres duplicaba a las que habían sido cometidas por mujeres. De aquí a definir quién es un mejor o peor conductor, es cosa de interpretación. Aunque ver quiénes son los que cometen la mayor cantidad de accidentes es una manera bastante correcta de dar con la calidad de un conductor. Solo estamos diciendo. 

Al mismo tiempo, de la población total analizada en el estudio, cinco por ciento de los hombres totales habían sido detenidos por conducir bajo la influencia del alcohol. Contra esto, solo un por ciento del total de mujeres inscritas en el registro de conductores habían sufrido la misma detención.

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El origen del mito de que las mujeres son malas conductoras puede encontrarse sin muchos problemas en los primeros días en que se les dio el derecho a manejar. Casi siempre que las mujeres han entrado a algún espacio o mundo dominado por los hombres, estos han levantado sus defensas. La manera más fácil de demostrar su descontento hacia un cambio, y con ello, presionar para que sea reversado, es declarar que los nuevos llegados son tan malos para la actividad, que terminan siendo un peligro para todos. 

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Los números que vimos hoy nos muestran que no son precisamente las mujeres quienes presentan el peligro en las calles.

 

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