Por Antonio Rosselot
14 enero, 2020

Una bromita nunca viene mal; de hecho, al contrario. Pero sí hay que tener ojo con no sobrepasarse, ¡porque puede salir muy mal!

El amor y las relaciones llevan muchas cosas consigo: alegrías, penas, oportunidades, desazones, ilusiones y desesperanzas. Pero una de las características más importantes, a juicio de quien escribe, es el sentido del humor y el instinto necesario para tomarse las cosas con relajo y perspectiva.

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Dicho esto, hay muchas parejas que exacerban este sentido del humor haciéndose constantes bromas entre sí. Y según un estudio de la Appalachian State University (Carolina del Norte, EE.UU), las parejas que tienen estas tendencias a la broma y la risa fácil son las más felices y duraderas.

Laurel House, entrenadora de citas para celebridades y conductora de un podcast, comenta que no sólo tiene que haber una conexión de personalidades entre ambas partes, sino que también un sentido del humor necesario para que las bromas no sean consideradas como ofensivas, hirientes o defensivas.

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Además, House señala que es muy importante que las bromas sólo sean eso, bromas; en el minuto en que los sentimientos y quejas reales entran en juego, se corre el riesgo de herir a la otra persona.

«Cuando las parejas se hacen bromas sobre las peculiaridades del otro, efectivamente están apuntando a esos pequeños y a veces ignorados detalles de sus personalidades. Esas peculiaridades tienden a ser las cosas que más les gustan de sus parejas: si preguntan al bromista qué es lo que encuentran más atractivo de su pareja, hay una gran chance de que sea exactamente la misma cosa por la que la molesta».

Laurel House a Cosmopolitan

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Esta teoría fue apoyada por Jeffrey Hall, académico de la Universidad de Kansas, quien ha llevado 39 estudios sobre más de 15 mil personas al respecto. Hall señala que la habilidad de las parejas de reírse juntos genera mucha seguridad entre ellos.

«Las personas dicen que quieren una pareja con sentido del humor, pero ese concepto es demasiado amplio: el hecho de que seas chistoso o que puedas hacer bromas con absolutamente todo no está relacionado con la satisfacción de un romance. Lo que sí se relaciona a esta satisfacción es el humor que las parejas crean en conjunto».

Jeffrey Hall a Mirror

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Así que ya saben, una bromita inocente a tu querido o querida nunca viene mal; de hecho, al contrario. Pero sí hay que tener ojo con no sobrepasarse, ¡porque puede salir muy mal!

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