Por Lucas Rodríguez
10 diciembre, 2019

Estudiado por universidades internacionales, es lo que ocurre cuando alguien que debe lidiar con demasiado, ya superó sus límites.

En el mundo hay dos tipos de personas: los fuertes y los débiles. No es que uno sea mejor que el otro; ambos se necesitan para coexistir. El fuerte es el que lleva los cambios y está siempre al frente cuando hay que llevar a cabo una tarea, pero los débiles son quienes saben apreciar el camino, envés de estar todo el tiempo pensando en el destino. Este segundo tipo suelen tener más facilidad para prestar atención a sus emociones y las demás señales que les da su cuerpo, algo que muchas veces le pasa por alto a sus compañeros más duros. Esto es muy importante, porque a veces, nuestros cuerpos nos dan señales de que es hora de detenernos durante un tiempo, algo que los fuertes a veces no saben hacer. 

Pero saber cuando detenerse, tomarse un tiempo y recargar energías, es algo tan importante como saber retomar nuestras tareas y llevarlas a cabo de manera efectiva. Las consecuencia de no hacerlo pueden ser atroces: enormes daños a la salud, a veces irreparables, pueden ocurrir si es que no nos damos el tiempo de bajar el ritmo y contemplar nuestra situación.

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Uno de los males más comunes que terminan por derribar a los fuertes es el agotamiento emocional. Su nombre lo deja bastante claro: es cuando las emociones (que si vieron Intensa-Mente saben que son algo así como los operarios y técnicos de nuestro cerebro) ya no pueden más con las enormes cargas de estrés y tareas a las que los tenemos sometidos. Simplemente se rinde, algo para los que las personas rudas no están muy preparadas para soportar; como sabemos, a ellos no les gusta reconocer cuando las cosas no han salido como esperaban. 

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El gran problema del agotamiento emocional, es que no es fácil de distuinguir de varios de los síntomas comunes con los que lidian las personas fuertes con ocupaciones demandantes. Características como el agotamiento, los problemas para dormir, problemas de motivación, irritabilidad y distanciamiento afectivo, son algunas de las que los investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona. Cosas además, que ellos no reconocerán con facilidad. Ahí es clave que los más suaves nos acerquemos a ellos para ofrecerles nuestra ayuda. 

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El comienzo de las soluciones a estos problemas, claramente parten por reconocer que no se puede hacer todo. Dejar tiempo para el descanso y el ocio o los hobbys, actividades que nos satisfagan más de lo que nos hagan crecer laboralmente. Luego el descanso adecuado es clave, además de alejarse de sustancias o analgésicos que interrumpan el sueño. 

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El mundo necesita a todos los tipos de personas, pero los necesita sanos y salvos.

 

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