Por Antonio Rosselot
15 septiembre, 2020

Investigadores de la Universidad de Tennessee (EE.UU) estudiaron a más de 2 mil personas que sufrieron ataques cardíacos. Aquellos que presentaban rasgos hostiles de personalidad tenían más chances de fallecer en un posible segundo ataque, además de cuidar poco sus hábitos.

Hay veces en la vida en que el sarcasmo es algo necesario para probar un punto, o para hacer ver a la otra parte de una conversación que básicamente está hablando tonterías. Básicamente es una manifestación de irritación embellecida con palabras, buscando un golpe certero.

Pero si bien todos tenemos un poquito de esto en nuestro ADN, hay personas cuya vida está marcada por esta característica y hacen de ella un ritual diario, ganándose varios amigos y enemigos a lo largo del tiempo.

Pero ahora, el sarcasmo podría afectar no sólo a la mente de tus interlocutores, sino que a tu propio cuerpo.

Investigadores de la Universidad de Tennessee (EE.UU) realizaron un estudio a unos 2.300 sobrevivientes de ataques al corazón en el país, y encontraron que aquellos que presentaban comportamientos hostiles —como sarcasmo, cinismo, resentimiento, impaciencia o irritabilidad— tenían un riesgo mucho más grande de morir por un segundo ataque en los dos años siguientes.

Hackensack Meridian Health

De acuerdo a los académicos, este escenario se daría porque mantener un estado emocional constantemente negativo pone un peso extra en la salud. Además, aquellos que son hostiles hacia los demás también son menos propensos a cuidar sus cuerpos, y generalmente son los que fuman, beben más de la cuenta y tienen una dieta pobre.

“Los individuos hostiles tienen tiempos mayores de coagulación de la sangre, mayores niveles de adrenalina, colesterol y triglicéridos altos, además de una reactividad cardíaca incrementada”.

Publicación del estudio en la revista European Journal of Cardiovascular Nursing

Esto pone sobre la mesa el debate sobre si las personalidades o rasgos de comportamiento influyen o no en el funcionamiento de su cuerpo. Los científicos consideran que sí están relacionados: el optimismo, por ejemplo, reduce el estrés y la secreción de hormonas relacionadas a la ansiedad, como la adrenalina y el cortisol, las que pueden afectar negativamente al corazón y la presión sanguínea.

“Sabemos que tomar control del estilo de vida y hábitos propios mejora el panorama para los pacientes de ataques al corazón, y nuestro estudio sugiere que mejorar las conductas hostiles también puede ser una movida positiva”.

Tracey Vitori, líder de la investigación y autora del estudio

vía Verdict

Así que a guardarse las bromas pesadas y las risas malintencionadas, ¡porque nuestros corazones están en juego!

Puede interesarte