Por Lucas Rodríguez
19 noviembre, 2019

La ciencia aun no califica las compras compulsivas como un trastorno, pero la psicología no descansará hasta que se le dé la importancia que merece.

La era moderna trajo consigo muchas novedades. La mayoría de ellas cayeron en nuestras manos como mejoras, formas de hacer la vida más llevadera y nuestras tareas diarias más simples y tolerables. A medida que fueron pasando los años, la tecnología dejó de ser dirigida solamente a cosas prácticas, sino que también comenzó a desarrollarse para aumentar el disfrute y el placer que las personas podemos experimentar en nuestro día a día. Desde la segunda mitad del siglo pasado, los jóvenes ya eran un grupo considerado, además del que más dispuesto estaba a invertir su dinero (o el de sus padres) en accesorios y cosas para su propia vida.

Pasaron los años y las cosas se normalizaron, al punto de que ir de compras, en busca de ropa o lo que sea, ya se ha vuelto algo tan común, que incluso está llegando al otro extremo. Las compras compulsivas es un mal que ha entrado en el léxico de los psicólogos, a pesar de que la ciencia aun lo mira con cierto resentimiento.

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Pero la adicción a las compras es algo que existe. Es mucho más común de lo que uno pueda creer: expertos del área de la psiquiatría, publicando en el jornal Comprenhensive Psychiatry, aseguran que cerca del 5 por ciento de la población total del mundo sufre de esta adicción. Teniendo en cuenta la cantidad de personas que hay en el mundo, un 5% es bastante. Si a eso le agregamos que la posibilidad de ir de compras compulsivamente, es algo que ocurre más que nada en países donde las necesidades básicas ya fueron cubiertas, podemos dar por hecho que la gran mayoría de ese 5% está en occidente. 

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Puede que la televisión y el sentido común nos lleve a pensar que un adicto a los compras es una persona aburrida. Alguien con demasiado tiempo y dinero, dueño de una vida tan estable que buscan matar el tiempo y malgastar el dinero en lo primero que se les cruce. Pero la explicación detrás de este mal sería mucho más triste y difícil de solucionar de lo que creemos, en el mismo jornal que ya mencionamos, se habla que muchas de las personas que son adictos a las compras, tienen problemas familiares. 

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No es que su adicción sea algo consciente ni por placer. Es una manera de ignorar una situación tan dolorosa como deformante para la salud mental. Si lo pensamos, mucha gente con dinero vive a la sombra de millonarios sin tiempo ni afecto para darles.

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