Por Luis Aranguren
26 noviembre, 2019

Contrario a lo que piensas, el lunes no es tan malo, pues llegas renovado tras dos días descansando en casa.

Justo cuando disfrutamos de nuestros merecidos fines de semana suele llegar un pensamiento a nuestra mente, aquel que nos dice que falta poco para el lunes y tendremos que trabajar. Pero existe un día que es peor, uno que te dice que la semana empezó y claramente no está por terminar.

Sí, hablamos de los martes, un día bastante difícil de procesar psicológicamente al saber que faltan 3 días para que tu semana de trabajo acabe.

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La verdad es que esto nos hace pensar sobre la percepción de los lunes, en los que claramente podríamos estar haciendo lo mismo que un jueves o viernes pero con más energía. Justo ahí es donde radica el problema, al saber que nos estamos cansando.

Eso lo explicó muy bien la entrenadora menta Emma Privilege a Unilad, asegurando que muchos toman los lunes como un nuevo comienzo pero que esa motivación se pierde al día siguiente.

«El lunes viene con la promesa de que pueden hacer lo que quieran de esta semana, y las acciones de la semana anterior (o fin de semana) se borran y eso se hace. La gente pasa casi todo el domingo por la tarde preparándose para este nuevo comienzo, así que cuando se despiertan un lunes se sienten motivados para ponerse en marcha.

Luego llega el martes y la mayoría de las motivaciones se han ido, los malos hábitos se están infiltrando y la realidad está justo frente a ellos».

-Emma Privilege

Según la especialista eso se debe a las experiencias previas, debido a que el lunes hay algo que contar de lo que se hizo el fin de semana. Muy distinto de lo que pasa el martes cuando claramente no hay nada que decir.

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El odio a los lunes ha sido algo inculcado pero realmente nunca han sido el verdadero enemigo. Ahora que lo sabes, ¿qué opinas?

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