Contrario a lo que se podía pensar, el señor mayor tenía mentalidad menos anticuada y más abierta que su hija ❤

El mundo te guste o no está cambiando, estamos poco a poco (al fin) viviendo en un planeta más diverso donde las ambiguas reglas ‘no escritas’ han dejado de cobrar importancia para segmentar y dividir. Aunque no se ha logrado ganar la batalla, las líneas que nos separan son cada vez son más delgadas.

Dentro de todo el tema de la aceptación los niños juegan un rol fundamental, algunos pretenden excluirlos, otros adoctrinarlos guiándolos en una dirección haciéndoles creer que la otra no existe, ellos simplemente quieren jugar, divertirse y no entrar en las discusiones de adultos que tienen al mundo dividido.

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Ejemplo de ello lo que ocurrió con una usuaria en twitter llamada Verónica Serrano, una tía que tuvo la simpatía de compartir lo que puede ser el caso de muchos en la popular red social. A través de un hilo contó la costumbre de su pequeño sobrino: pintarse las uñas, cosa que a la mamá del pequeño (la hermana de Verónica) no le agrada.

La mamá lo regaña y el pequeño le pide de nuevo a su tía que se las pinte, consciente de la situación el abuelo decidió hacer algo al respecto, cosa que explicó Vero en su hilo:

Seguramente esperabas como nosotros, que al tratarse de una persona mayor tendría un pensamiento mucho más ambiguo, una mentalidad cerrada. Todo lo contrario, este señor demostró que querer imponerle algo a un chiquito que no anda pendiente de preferencias de género en su crecimiento resulta desfavorable, siempre y cuando la diversión sea sana hay que dejarlos disfrutar.

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