Por Andrés Cortés
23 octubre, 2017

Una película reivindica la obra de esta artista que, con su peculiar estilo, conquistó al hombre de corazón de piedra.

La mujer en la historia del arte no tiene un papel positivo ni mucho menos reconocido. El machismo que todos conocemos hoy y tan en boga se encuentra ha imperado en todo ámbito, tanto político, científico, deportivo e incluso artístico. No obstante, muchas mujeres han creado tanto obras como lazos dignos de reconocer y han pasado inadvertidas.

De seguro si menciono a Maud Lewis no te recordará a nada. Cosa distinta sería si menciono a Monet, Picasso o Dalí, no obstante esta mujer canadiense tiene tal nivel que el propio ex presidente Richard Nixon terminó rendido a sus pies y terminó comprando dos obras de ella para la Casa Blanca.

Autor desconocido. Ayúdanos a encontrarlo.

La vida de Maud Lewis no fue fácil. Desde pequeña sufría de artrosis, enfermedad que le ocasionaba moverse con dificultad. Dificultad que no se alivianaba con la marginación social que vivió producto de esto.

En su día a día vivía sobreprotegida por su hermano y su tía, por lo que tener una vida propia le fue imposible. Lo único que le daba cierta libertad era la pintura. Ella cogía sus pinceles y pintaba cualquier cartón que pillaba a mano, convirtiendo la basura de uno en pequeños postales con estilo naif y colorido. La única persona que la acogió fue Everett Lewis, su esposo y arisco pescador.

Maud Lewis

Fue la casa de este la que convirtió en un improvisado estudio. Comenzó a utilizar las paredes como lienzo y poco a poco el recinto se convirtió en una obra de arte que hoy se conserva en el museo de Galería de Arte de Nueva Escocia, en Halifax. Los cristales, el suelo, las escaleras, todo terminó con su sello.

Galería de Arte de Nueva Escocia

A pesar de esto, la obra de Maud Lewis no ha tenido el reconocimiento que merece en un mundo en donde el hombre parece imperar. Para su fortuna la cineasta Aisling Walsh puso manos a la obra para dirigir una película sobre ella.

Parallel Fimls

Pocas personas apostarían por una película protagonizada por una mujer artrítica que pintaba metida en una casa de manera autodidacta, pero las cosas salieron bien y Maudie, el color de la vida, llegó a los cines europeos.

Aisling Walsh en primera instancia se formó como pintora, por lo que conoce el olvido que han sufrido las mujeres en el mundo del arte.

«Hay pintoras excelentes y conocemos a poquísimas, están toda la vida pintando y durante su vida no se las conoce. Nadie habla de esas maravillosas mujeres, y por ello me gusta hacer cine sobre ellas. Pero es que además su vida personal también es fascinante, porque normalmente tienen que luchar contra el machismo, y con la sociedad.»

-Aisling Walsh

WikiMedia

Sin lugar a dudas, el trabajo de Aisling Walsh, redescubriendo y reivindicando a Maud Lewis es algo que le debe la sociedad entera y hace que esto sea un ejemplo para las nuevas generaciones.

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