Por Catalina Yob
14 febrero, 2018

Diana de Gales hay una sola.

En su carrera para ingresar a la familia real, la actriz Meghan Markle ha cambiado drásticamente su estilo de vida. Además de la inherente mudanza y el vestuario recatado, la futura esposa del príncipe Harry ha incursionado en actividades y costumbres que distan increíblemente de la vida que llevaba cuando era tan sólo una ciudadana norteamericana. 

En los últimos días, la actriz de 36 años ha asistido de forma frecuente a actividades de caridad en los que se ha ganado el cariño de la nación inglesa. De acuerdo a los reportes, Markle visitó el lugar en donde ocurrió uno de los incendios más mortíferos de Inglaterra, a raíz del cual murieron 71 personas. 

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Fue allí en donde rompió una legendaria regla instaurada al interior de la familia real, la cual alude a que los miembros de la monarquía no pueden demostrar afecto hacia extraños, especialmente hacia la ciudadanía. En esta ocasión, la actriz conversó con los familiares de las víctimas e incluso abrazó a una de las mujeres que se vio más afectada. 

«Tener un miembro de la familia real que no nació en la aristocracia, que tiene la experiencia del divorcio, que ha cambiado de país, hace la diferencia y facilita que los sobrevivientes se relacionen con ella. Pueden sentirse libres hablando con ella sobre la raza en la Gran Bretaña moderna y sus diferentes experiencias socioeconómicas», dice Dawn Foster, un columnista inglés que se ha especializado en la familia real.

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A pesar de sus incansables intentos por aportas en las obras de caridad que existen al interior de la familia real, un grupo de ciudadanos ingleses sigue manteniendo su postura y rechazo por Markle, quien posee nacionalidad norteamericana. Existen quienes manifiestan que la futura esposa de Harry estaría intentando copiar sin resultado el legado de la querida princesa Diana. 


 

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